Mes: junio 2017

Oración

Qué dignidad tan grande, qué felicidad tan plena es luchar bajo la mirada de Dios y ser coronados por Cristo. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya.

Os enviaré el Espíritu de la verdad —dice el Señor—; él os enseñará la verdad plena.

Aleluya.
EVANGELIO

Jn 21, 20-25.
Éste es el discípulo que ha escrito todo esto, y su testimonio es verdadero.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» Al verlo, Pedro dice a Jesús: –Señor, y éste ¿qué? Jesús le contesta: –Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme. Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.
Palabra del Señor

Nada más importante

Es preciso que él crezca y que yo disminuya (Jn 3, 30).

Oración

En tu resurrección, Cristo. El cielo y la tierra se alegran. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.   

Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO

Jn 21, 15-19.
Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
 
HABIÉNDOSE aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro:

    «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».

Él le contestó:

    «Sí, Señor, tú sabes que te quiero».

Jesús le dice:

    «Apacienta mis corderos».

Por segunda vez le pregunta:

    «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».

Él le contesta:

    «Sí, Señor, tú sabes que te quiero».

Él le dice:

    «Pastorea mis ovejas».

Por tercera vez le pregunta:

    «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».

Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:

    «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».

Jesús le dice:

    «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».

Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:

    «Sígueme».

 
Palabra del Señor

Oración

Señor, tú que has enseñado a san Justino a encontrar en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Cristo, concédenos, por intercesión de tu mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos firmes en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

Que todos sean uno —dice el Señor—, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, para que el mundo crea que tú me has enviado. 

Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO

Jn 17, 20-26.
Que sean completamente uno.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:

    «No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.

Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».
Palabra del Señor