¿Crees tú poderte librar de lo que ningún mortal se ha podido librar?

¿Qué santo ha habido en el mundo sin cruces ni tribulaciones y contrariedades? Porque ni Jesucristo, nuestro Señor pasó su vida mortal sin padecer. Por eso dijo: Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos, y así entrará en su gloria (Lucas 24, 26)En la vida de Cristo hubo cruz y martirio,Sigue leyendo “¿Crees tú poderte librar de lo que ningún mortal se ha podido librar?”

Santo Sacrificio

Escuchemos las vivas exhortaciones del Apóstol (Hebreos 4, 16). Id apresuraos llenos de confianza ante el trono de la gracia, para recibir allí misericordia y obtener socorro en vuestras necesidades. ¿Cuál es este trono de gracia?, no es el Cielo, puesto que no podemos subir hasta allí; tampoco es el arca de la alianza, queSigue leyendo “Santo Sacrificio”

Hágase tu voluntad

Por la oración, podemos “discernir cuál es la voluntad de Dios” (Rm 12, 2; Ef 5, 17) y obtener “constancia para cumplirla” (Hb 10, 36). Jesús nos enseña que se entra en el Reino de los cielos, no mediante palabras, sino “haciendo la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt 7, 21)Sigue leyendo “Hágase tu voluntad”

Hágase tu voluntad

Jesús, “aun siendo Hijo, con lo que padeció, experimentó la obediencia” (Hb 5, 8) ¡Con cuánta más razón la deberemos experimentar nosotros, criaturas y pecadores, que hemos llegado a ser hijos de adopción en Él! Pedimos a nuestro Padre que una nuestra voluntad a la de su Hijo para cumplir su voluntad, su designio deSigue leyendo “Hágase tu voluntad”

Hágase tu voluntad

En Cristo, y por medio de su voluntad humana, la voluntad del Padre fue cumplida perfectamente y de una vez por todas. Jesús dijo al entrar en el mundo: “He aquí que yo vengo oh Dios, a hacer tu voluntad” (Hb 10, 7; Sal 40, 8-9). Sólo Jesús puede decir: “Yo hago siempre lo queSigue leyendo “Hágase tu voluntad”

Santificado sea tu nombre

En la promesa hecha a Abraham y en el juramento que la acompaña (cf Hb 6, 13), Dios se compromete a sí mismo sin revelar su Nombre. Empieza a revelarlo a Moisés (cf Ex 3, 14) y lo manifiesta a los ojos de todo el pueblo salvándolo de los egipcios: “se cubrió de Gloria” (ExSigue leyendo “Santificado sea tu nombre”

Que estás en el cielo

El símbolo del cielo nos remite al misterio de la Alianza que vivimos cuando oramos al Padre. Él está en el cielo, es su morada, la Casa del Padre es, por tanto, nuestra “patria”. De la patria de la Alianza el pecado nos ha desterrado (cf Gn 3) y hacia el Padre, hacia el cielo,Sigue leyendo “Que estás en el cielo”

Parrhesia

Este poder del Espíritu que nos introduce en la Oración del Señor se expresa en las liturgias de Oriente y de Occidente con la bella palabra, típicamente cristiana: parrhesia, simplicidad sin desviación, conciencia filial, seguridad alegre, audacia humilde, certeza de ser amado (cf Ef 3, 12; Hb 3, 6; 4, 16; 10, 19; 1 JnSigue leyendo “Parrhesia”

Para que nuestra oración sea eficaz

La oración de Jesús hace de la oración cristiana una petición eficaz. Él es su modelo. Él ora en nosotros y con nosotros. Puesto que el corazón del Hijo no busca más que lo que agrada al Padre, ¿cómo el de los hijos de adopción se apegaría más a los dones que al Dador? JesúsSigue leyendo “Para que nuestra oración sea eficaz”