Evangelio

Ahora —dice el Señor—,
convertíos a mí de todo corazón,
porque soy compasivo y misericordioso.

EVANGELIO
Lc 11, 29-32.

A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús,
y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Palabra del Señor.

Cruz


San Pablo dice: Jamás me gloriaré a no ser en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo (Gal 6, 14). Por su muerte en la Cruz, Cristo nos salvó, la Cruz es símbolo del amor de Cristo por nosotros. La Cruz nos recuerda lo que hizo Cristo por nosotros y su victoria sobre el diablo y el infierno, por esta razón las víctimas del error no quieren la cruz. La Biblia habla siempre de una manera positiva de la Cruz de Cristo. Rechazar la Cruz de Cristo es contrario a la verdadera Biblia (Efesios 2,16)

Amor a la soledad y al silencio

Busca tiempo oportuno para ocuparte de ti mismo, y con frecuencia recuerda y piensa en los beneficios de Dios

Deja las lecturas inútiles de mera curiosidad. Lee tales cosas que e sirvan más para arrepentirte que para divertirte, que te sirvan más para conversión que para distracción.

Si te abstienes de andar hablando de cosas inútiles, y de andar escuchando rumores, noticias y novedades, encontrarás tiempo suficiente y oportuno para dedicarte a santas meditaciones.

Los más grandes santos evitaban lo más posible el bullicio de la gente y preferían servir a Dios en la soledad.

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

Las catacumbas de San Calixto

es el primer Cementerio oficial de la Comunidad romana, el glorioso sepulcro de los Padres del siglo III
Las catacumbas se construyeron a finales del siglo II,2 con algunos subterráneos cristianos privados y de un área funeraria directamente dependiente de la iglesia romana.3 Toman nombre del diácono Calixto I, propuesto por el papa Ceferino a la administración del cementerio mismo. Subió a su vez al trono pontificio, Calixto amplió el complejo funerario, que bien pronto se convirtió en una iglesia oficial.
Las catacumbas de San Calixto han alojado la sepultura de 16 papas, también si no es cierto el lugar de inhumación de San Ceferino:
San Ceferino (?), San Urbano I, San Ponciano, San Antero, San Fabián, San Cornelio, San Lucio I, San Esteban I, San Sixto III, San Dionisio, San Felipe I, San Eutiquiano,San Cayo, San Eusebio, San Melquíades, San Dámaso I.

Pez y pan eucarísticos, pintura sobre la pared de la cripta de Lucina, en la catacumba de San Calixto, Roma

Purgatorio

Lucas 12,58-59:

Nuevamente habla nuestro Señor de una cárcel de la que no se sale hasta que sea pagado el último centavo. La “cárcel” de la que habla el Señor no puede ser el Infierno pues de allí no se sale nunca (Mt 18, 8; Mt 25, 41; Mc 9, 43; etc.) Esta “Cárcel” es el Purgatorio donde es purificado el pecador.

Las virtudes teologales



Se entra en oración como se entra en la liturgia: por la puerta estrecha de la fe. A través de los signos de su presencia, es el rostro del Señor lo que buscamos y deseamos, es su palabra lo que queremos escuchar y guardar

El Espíritu Santo nos enseña a celebrar la liturgia esperando el retorno de Cristo, nos educa para orar en la esperanza. Inversamente, la oración de la Iglesia y la oración personal alimentan en nosotros la esperanza. Los salmos muy particularmente, con su lenguaje concreto y variado, nos enseñan a fijar nuestra esperanza en Dios: “En el Señor puse toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor” (Sal 40, 2) “El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo” (Rm 15, 13).

Oración

Ahora es el tiempo propicio
Ahora es el día de la salvación

EL QUE NOS DIO LA VIDA NOS ENSEÑÓ TAMBIÉN A ORAR



Los preceptos evangélicos, queridos hermanos, no son otra cosa que las enseñanzas divinas, fundamentos que edifican la esperanza, cimientos que corroboran la fe, alimentos del corazón, gobernalle del camino, garantía para la obtención de la salvación; ellos instruyen en la tierra las mentes dóciles de los creyentes, y los conducen a los reinos celestiales. Muchas cosas quiso Dios que dijeran e hicieran oír los profetas, sus siervos; pero cuánto más importantes son las que habla su Hijo, las que atestigua con su propia voz la misma Palabra de Dios, que estuvo presente en los profetas, pues ya no pide que se prepare el camino al que viene, sino que es él mismo quien viene abriéndonos y mostrándonos el camino, de modo que quienes, ciegos y abandonados, errábamos antes en las tinieblas de la muerte, ahora nos viéramos iluminados por la luz de la gracia y alcanzáramos el camino de la vida, bajo la guía y dirección del Señor.
El cual, entre todos los demás saludables consejos y divinos preceptos con los que orientó a su pueblo para la salvación, le enseñó también la manera de orar, y, a su vez, él mismo nos instruyó y aconsejó sobre lo que teníamos que pedir. El que nos dio la vida nos enseñó también a orar, con la misma benignidad con la que da y otorga todo lo demás, para que fuésemos escuchados con más facilidad, al dirigirnos al Padre con la misma oración que el Hijo nos enseñó. El Señor había ya predicho que se acercaba la hora en que los verdaderos adoradores adorarían al Padre en espíritu y verdad; y cumplió lo que antes había prometido de tal manera que nosotros, que habíamos recibido el espíritu y la verdad como consecuencia de su santificación adoráramos a Dios verdadera y espiritualmente, de acuerdo con sus normas. ¿Pues qué oración más espiritual puede haber que la que nos fue dada por Cristo, por quien nos fue también enviado el Espíritu Santo, y qué plegaria más verdadera ante el Padre que la que brotó de labios del Hijo, que es la verdad? De modo que orar de otra forma no es sólo ignorancia, sino culpa también, pues él mismo afirmó: Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición.
Oremos, pues, hermanos queridos, como Dios, nuestro maestro, nos enseñó. A Dios le resulta amiga y familiar la oración que se le dirige con sus mismas palabras la misma oración de Cristo que llega a sus oídos. Cuando hacemos oración, que el Padre reconozca las palabras de su propio Hijo; el mismo que habita dentro del corazón sea el que resuene en la voz, y, puesto que lo tenemos como abogado por nuestros pecados ante el Padre, al pedir por nuestros delitos, como pecadores que somos, empleemos las mismas palabras de nuestro defensor. Pues, si dice que hará lo que pidamos al Padre en su nombre, ¿cuánto más eficaz no será nuestra oración en el nombre de Cristo, si la hacemos, además, con sus propias palabras?

Del tratado de san Cipriano, obispo y mártir, sobre el Padrenuestro
(Caps. 1-3: CSEL 3, 267-268)

Evangelio

No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.


EVANGELIO
Mt 6, 7-15.

Vosotros orad así.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Palabra del Señor.

Purgatorio

Mateo 18,23-35:
“Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos” Jesús explica cómo funcionan las cosas en el Reino de los Cielos y narra la parábola del hombre injusto que no quiso perdonar a un deudor, aunque él mismo había sido perdonado por el Rey. “Lo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda” Si este hombre injusto quedó en manos de los verdugos “hasta que pagara toda la deuda”, significa que su castigo es temporal y no eterno. “Lo mismo hará mi Padre Celestial…” Nuestro Señor explica claramente que el que no perdone a su hermano tendrá que “pagar esa deuda” con un castigo temporal. Este castigo temporal es lo que se llama Purgatorio