Oración

Oh Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída, concede a tus fieles la verdadera alegría, para que quienes han sido liberados de la esclavitud del pecado alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 9, 18-26.

¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.

  Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo:
–Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió, y al verla le dijo:
–¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.
Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:
–¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.
Palabra del Señor

Cambio de mentalidad

Hace ya muchos años tuve contacto con el alcohol ya que mi padre pues lo hacía.  Para mi era incómoda la situación de ir a buscarlo y llevarlo a casa. Todo esto cuando era niño.  Gracias a Dios se trataba de un consumo esporádico y por aproximadamente 1 año. Pero no me agradaba verlo de esa forma. Desarrolle cierto rechazo por lo que tuviera que ver con el alcohol y las fiestas. Ahora no negaré que nunca consumi alcohol pues la ultima vez que lo hice de forma irresponsable hace ya 11 años.  Fue con amigos que por motivo de “felicidad y tristeza” habíamos terminado una rotación en el Hospital.  Mi hijo Andrés tenía como 2 meses de edad. Al verme en la misma postura de repetir la historia ahora con mi hijo.  Me sentí muy mal y le indique a mi esposa que mi hijo no pasaría por ello y nunca me vería tomado. Le pedí disculpas a ella y a mi patojito aunque sin comprender creo que me lo agradeció desde su cunita.  La historia de mi padre fue un apoyo muy grande ya que tengo grandes recuerdos de el y su actitud amorosa y un gran apoyo. El encontró a Cristo (bueno lo reencontró) y su vida que no era mala mejoro aún más. Y su ejemplo de voluntad creo que me ayudó a mi a reconocer que sin ella no podemos hacer nada.

Pero lo que deseo contar es algo que el Señor me invito a conocer de un forma curiosa e impactante.  Ningún compañero durante los turnos lo negaría.  Hay cierto rechazo por las personas que consumen alcohol y son ingresadas en la emergencias para ser evaluadas y luego de pasar la noche o el resto del turno se les da egreso antes de las 7:00 hrs. Para no tener que ingresarlo y así dejar la sala vacía (lo más posible para el siguiente turno). Es increíble que una gran parte de las morbilidad es a centros de emergencia se deben a este vicio. Llegaba un “bolito” y lo peor a las 3:00 o 4:00 de la mañana. Los que llegaban sólo a dormir (sabiendo que cada camilla o cama son preciadas en nuestros servicios) eran los que aceptamos sin mucho que decir.  Pero aquellos que aún así llegaban a hacer relajo y a absorber nuestro preciado tiempo o sueño.  O aquellos ingresados por la policía nacional civil para ser evaluados.  Son los que molestan. Los que enojaban y a los que sinceramente no me gustaba atender.

Pero el Señor me dirigió su palabra hace ya algunos años y me enseñó esto:

Me solicitaron que evaluará a una persona que debía ser intervenida quirúrgicamente para darle su evaluación preoperatoria.  Sin mas fui a la sala donde el se encontraba.  Y al dar la vuelta por su habitación reconocí en su rostro la característica morfología de bebedor crónico.  Su superficie movimientos temblorosos y su mirada desencajada me indicaba abstinencia alcohólica.  Pero entre su estado era posible hablar con él comprendía al presentarme quien era yo y que hacía delante de él.  Cuando se incorporó y sentado me dijo que me escucharía. Yo pensaba que seria lo que de rutina siempre hago. Pero al preguntarle sus datos generales me percaté que tenia 29 años. Al llegar a preguntarle sobre el consumo de alcohol, me indico que consumía desde hace 26 años.  Al ver la incoherencia de edades pensé que se equivocaba y le indique que me lo aclarase.  Pero me indico nuevamente la información hasta ahora proporcionada. me dejo helado. Y le mencione que me aclarará esa situación y me conto: cuando yo era pequeño la pobreza de mis padres y mis pequeños hermanos hacia que papa llevará alcohol a casa y nos daba a consumir para quitarnos el hambre.
Esa pequeña gran historia me hizo ver lo equivocado que estaba de haber llegado al punto de separar el alcohol de aquella persona. De aquel ser humano que sufre.  De lo que involucra su consumo y su pequeñez ante el flagelo de dicho mal. Ahora me doy cuenta del rostro que sufre. El rostro de mi Señor.

Evangelio del dia

Aleluya, aleluya.
Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 11, 25-30.

Mi yugo es llevadero y mi carga ligera

  Lectura del santo Evangelio según san Mateo. 

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

Oración

Concédenos, Señor, crecer, según el espíritu de san Pablo, apóstol, en el conocimiento incomparable de tu Hijo Jesucristo, que impulsó a san Antonio María Zaccaría, a proclamar en tu Iglesia la palabra de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor

Evangelio del dia

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 9,14-17.

¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?.

  Lectura del santo Evangelio según san Mateo. 

En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercaron a Jesús, preguntándole:
–¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
Jesús les dijo:
–¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.

Palabra del Señor

Milagros Eucarísticos

¡Qué extraña forma de permanecer! ¡Qué extraña forma de reinar! El Creador de todo, y Dueño de cuanto existe, se anonada bajo la humilde apariencia de pan y se encierra, preso de Amor, en los sagrarios, esperando allí la adoración de los hombres. Nadie en este mundo está más solo que Él. Tras dos mil años, son millones las horas de soledad que arrastran esos tabernáculos.
    No grita. No tiembla la tierra bajo sus pies. No brilla como el rayo. Apenas la tímida llama de una lamparilla anuncia su presencia. No invita al aplauso, sino al silencio. Porque Jesús Hostia es Dios silencioso. Pero, para quien entiende su lenguaje, ese silencio es más elocuente que cualquier palabra.
    Los amantes de lo extraordinario pierden la cabeza buscando lo que llaman «milagros eucarísticos»: que si en Lanciano adoptó la Eucaristía apariencia de carne humana, que si una Hostia voló del copón hacia la beata Imelda, que si una Sagrada Forma manó sangre… Todo eso es verdad. Pero es nada, porque el verdadero milagro es la Eucaristía misma. Y es milagro silencioso.
    Es milagro que no caiga muerto quien comulga en pecado mortal. Es milagro que las paredes de los sagrarios no se fundan bajo el fuego de Amor que contienen. Es milagro que las manos de los sacerdotes no se abrasen al realizar la consagración. Es milagro que una pobre criatura pueda contener en su frágiles miembros al propio Dios. Es milagro que un pecador haya traicionado mil veces a Jesucristo, y que, a pesar de todo, el Señor se le entregue amorosamente como alimento. Es milagro que no se detenga en sol en cada misa, ante el descenso al altar de su Creador. Es milagro que podamos estar pensando en cualquier estupidez durante la consagración y no se nos congele en pensamiento…
   ¿Y todavía hay quien busca «milagros eucarísticos»? ¿Qué más quieren? Probablemente, ruido. Pero se equivocan: el verdadero milagro es el silencio