Omnipresente

Omnipresencia
Se dice que un ser es omnipresente en cuanto está en todos los lugares y espacios existentes a la vez. Ahora bien, esto es lo que le corresponde propiamente a Dios. Y es que, a pesar de que sean muchos los lugares que se supongan, incluso si hubiera muchos más de los que hay, necesariamente Dios estaría en todos porque nada puede existir si no es por Él. En otras palabras, Él está en todas partes simple y llanamente porque le da el ser y operación a todas las cosas. Luego, Dios es omnipresente.

Falsos modelos

Falsos modelos
Un modelo es un “arquetipo o punto de referencia para imitarlo o reproducirlo”. En las acciones morales es un ejemplar que se debe seguir e imitar por su perfección.
En este orden de ideas, hay que decir que toda persona adopta un modelo en su vida, alguien a quien admira y considera digno de imitar. Hoy, los medios de comunicación, con su gran capacidad de influenciar, son los encargados de fijar dichos modelos tanto a adolescentes, como a adultos y niños. Pero, ¿qué clase de modelos nos fijan? ¿Qué personas nos incitan a imitar? Se miden estos modelos por una capacidad artística o por su belleza o su fama o por su dinero; y eso sí que es difícil de imitar, en la mayoría de los casos, imposible. Por lo general son “modelos” escandalosos, que viven de espaldas al Evangelio y que incitan a lo pecaminoso, que, en muchos casos, sirven de instrumentos al “príncipe” de este mundo para llevar las almas a la perdición. Los falsos modelos que hoy se ponen como punto de referencia son cantantes, artistas, modelos, famosos, hombres de ciencia que se jactan de ser ateos, prototipos, en la mayoría de los casos, superfluos y vacíos, que incitan a la impureza, a la promiscuidad, al culto del cuerpo, a la ambición, a la rebeldía, e incluso a la incredulidad y al rechazo y oposición a la fe.
El cristiano sabe que los auténticos modelos, dignos de imitar, son los santos: personas arrolladoras, líderes, valientes, entusiastas, arriesgadas, emprendedoras, virtuosas y muy heroicas que dejaron su huella en la historia. Todas ellas, personas que han dado su vida para que otros tengan vida, personas que le han aportado a la sociedad y que han hecho algo verdaderamente noble por la humanidad sin esperar retribución alguna. Madre Teresa, Don Bosco, Juan Pablo II, ellos sí que son dignos de imitar, pues ¡han llevado una vida grande! Ellos han encarnado el Evangelio en sus vidas, han vivido la imitación de Cristo y de su Santísima Madre, quienes deben ser nuestros principales modelos. Los santos nos hacen creíble el Evangelio.
Mientras estudiaba en la universidad de París, San Francisco Javier, tuvo la fortuna de encontrarse con el gran San Ignacio de Loyola, quien le repetía incansablemente aquellas palabras del Evangelio: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?” Palabras que lo llevaron a renunciar a su vida mundana y a entregar su vida a Jesucristo. Y es que un verdadero cristiano sabe que este mundo es un lugar de peregrinación y que su patria definitiva es el Cielo, mientras que un mundano (palabra que usamos para designar a la persona que se encuentra invadida, y es guiada, por el espíritu del mundo) se aferra a él incansablemente.
En definitiva, no queda duda que el mundo es un enemigo del alma con el que el hombre tendrá que luchar hasta el último instante de su vida: “esta situación dramática del mundo que “todo entero yace en poder del maligno” (1 Jn 5,19; cf. 1 Pe 5,8), hace de la vida del hombre un combate: A través de toda la historia del hombre se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día, según dice el Señor… ”. Ante dicha realidad, el hombre está llamado a combatir, pues es imposible pertenecer a Jesús y al mundo. No se puede conciliar el espíritu del Evangelio con el espíritu del mundo. Es hora de dejar de ser mundanos y de permitir que sea el Espíritu Santo quien conduzca nuestras vidas. Desde el inicio (Gén 3,15), el mismo Dios dividió la humanidad en dos bandos, los descendientes de la Mujer, Cristo y sus discípulos, y los descendientes de la serpiente, los que pertenecen al mundo dominado por el diablo. ¿De qué bando queremos estar? No hay punto medio, o se está de un lado, el del Evangelio de Jesucristo, o se pertenece al mundo, dominado por el diablo.

Diferencia económica

Existen también desigualdades escandalosas que afectan a millones de hombres y mujeres. Están en abierta contradicción con el Evangelio:

«La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más humana y más justa. Pues las excesivas desigualdades económicas y sociales entre los miembros o los pueblos de una única familia humana resultan escandalosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y también a la paz social e internacional» (GS 29).

Oración

Apártate del mal y haz el bien, Porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus fieles

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Aleluya.
EVANGELIO
Lc 18, 1-8.
Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: –Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara». Y el Señor añadió:
–Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?
Palabra del Señor.

Oración

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros disfrazados de ovejas. Pero por dentro son lobos rapaces

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Estad atentos y levantad la cabeza, porque se acerca la hora de vuestra liberación, dice el Señor.
Aleluya.

EVANGELIO
Lc 17, 26-37.

El día que se manifieste el Hijo del Hombre.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del Hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa que no baje por ellas si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán; estarán dos en el campo: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán.
Ellos le preguntaron: –¿Dónde, Señor? El contestó: –Donde está el cadáver se reunirán los buitres.

Palabra del Señor.