Autor: paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Indulgencias



«La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos» (Catecismo, 1471).

La Indulgencia plenaria: Borra toda la pena merecida por el pecado. Para obtenerla se deben cumplir las siguientes condiciones:

Confesión.

Comunión.

Oración por el Papa.

Obra que produzca indulgencia plenaria (esto lo determina la Iglesia); veamos algunas:

Tres días de Retiro.

Rezar el Rosario meditado en comunidad.

Asistir a una primera comunión.

Hacer el Santo Viacrucis.

Bendición urbi et orbi, etc.

Renuncia a todo afecto al pecado, incluso venial.

Estas indulgencias se aplican a sí mismo o a un alma del purgatorio, no a otro vivo. Los consagrados las damos a María, nuestra Madre y tesorera, para que sea ella quien las administre y las de a las almas que más lo necesitan.

La Indulgencia parcial, como su nombre lo indica, borra solo una parte de la pena merecida por el pecado, depende del acto concreto que se realice para obtenerla. Son muchas las formas de ganarla

EL CAMINO DE LA ORACIÓN



En la tradición viva de la oración, cada Iglesia propone a sus fieles, según el contexto histórico, social y cultural, el lenguaje de su oración: palabras, melodías, gestos, iconografía. Corresponde al Magisterio (cf. DV 10) discernir la fidelidad de estos caminos de oración a la tradición de la fe apostólica y compete a los pastores y catequistas explicar el sentido de ello, con relación siempre a Jesucristo

Oración

Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina

Evangelio

Apartad de vosotros todos vuestros delitos —dice el Señor—,
renovad vuestro corazón y vuestro espíritu.

EVANGELIO
Mt 5, 20-26.

Vete primero a reconciliarte con tu hermano.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Palabra del Señor

Almas del purgatorio



Las almas del purgatorio no son para invocarlas “ni para que me despierten”, sino que tenemos la obligación de orar y ofrecer sacrificios por ellas; «“Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado” (2 Mac 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios» (Catecismo, 1032). También debemos rogar por ellas constantemente a nuestra Madre Santísima para que acuda en su socorro y les de alivio y consuelo

Hoy



Aprendemos a orar en ciertos momentos escuchando la Palabra del Señor y participando en su Misterio Pascual; pero, en todo tiempo, en los acontecimientos de cada día, su Espíritu se nos ofrece para que brote la oración. La enseñanza de Jesús sobre la oración a nuestro Padre está en la misma línea que la de la Providencia (cf. Mt 6, 11 34): el tiempo está en las manos del Padre; lo encontramos en el presente, ni ayer ni mañana, sino hoy: “¡Ojalá oyerais hoy su voz!: No endurezcáis vuestro corazón” (Sal 95, 7-8)

Orar en los acontecimientos de cada día y de cada instante es uno de los secretos del Reino revelados a los “pequeños”, a los servidores de Cristo, a los pobres de las bienaventuranzas. Es justo y bueno orar para que la venida del Reino de justicia y de paz influya en la marcha de la historia, pero también es importante impregnar de oración las humildes situaciones cotidianas. Todas las formas de oración pueden ser la levadura con la que el Señor compara el Reino (cf Lc 13, 20-21).

Oración

Si vosotros perdonáis al prójimo sus faltas, también os perdonará las vuestras vuestro Padre celestial

Evangelio

Oh Dios, crea en mi un corazón puro;
y devuélveme la alegría de tu salvación.



EVANGELIO
Mt 7, 7-12.

Todo el que pide recibe.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor.

Catacumbas de San Calixto


Cripta de los papas (9 papas y 8 obispos del siglo III) (Constantino y su edicto de milán fué en el 313)
placa conmemorativa mandada a escribir por el Papa Dámaso I, (Portugal, 304 – Roma, 11 de diciembre, 384) para el dia de nacimiento de la vida eterna de Sixto II (año 222), escrito para los peregrinos que llegaban a las catacumbas
“si lo buscan aquí reposa reunida una muchedumbre de santos, los sepulcros venerados guardan sus cuerpos, mientras que el rey del cielo acogió sus almas elegidas, aquí están los compañeros de sixto que triunfaron sobre el perseguidor, aquí yo también Dámaso, lo confieso hubiera querido ser sepultado, pero tuve miedo de estorbar las cenizas de los santos”

Silencio


Quien desee tener una vida interior y espiritual, tiene que hacer como Jesús: apartarse frecuentemente de la muchedumbre para irse a la soledad a orar.
Sólo estará seguro en público quién sabe pasar buen tiempo en la soledad
Sólo sabe hablar bien, aquel que sabe callar bien
Sólo podrá ser buen superior, aquel quien sabe ser buen inferior
Sólo sabe mandar bien, quien aprendió a obedecer bien
Sólo tiene alegría completa y segura quien tiene la conciencia tranquila