ÉL MISMO SE OFRECIÓ POR NOSOTROS

En los sacrificios de víctimas carnales que la Santa Trinidad, que es el mismo Dios del antiguo y del nuevo Testamento, había exigido que le fueran ofrecidos por nuestros padres, se significaba ya el don gratísimo de aquel sacrificio con el que el Hijo único de Dios, hecho hombre, había de inmolarse a sí mismoSigue leyendo «ÉL MISMO SE OFRECIÓ POR NOSOTROS»