Extrºfia clõªcal




En cuanto al segundo objetivo del estudio, se le encargó al psiquiatra y pediatra experto en urología Dr. William G. Reiner que hiciese un seguimiento sistemático a un grupo de niños que habían nacido con problemas de desarrollo gęnitªl (“ intersexuales”), quienes habían sido “transformados” en niñas a temprana edad por médicos de la clínica (Money y compañía), para así determinar si realmente habían aceptado la identidad sęxüal asignada. Para analizar la hipótesis de que el génêrº es algo que se construye social y culturalmente, el Dr. Reiner se concentró en estudiar los casos de niños con Extrºfia clõªcal, una condición genética por la cual el pėnę masculino no se forma y la vejiga y el tracto urinario no están separados claramente del tracto gastrointestinal.

Lo interesante de estos casos, es que el desarrollo embrionario no es hormonalmente diferente del de un feto masculino normal, ya que las hormonas son proporcionadas por el cromosoma Y (masculino) y por la función têsticular. Aunque los experimentos con animales habían demostrado desde hacía mucho tiempo que el comportamiento sexual masculino se derivaba directamente de esta exposición a la testosterona durante la vida embrionaria, esta verdad científica lamentablemente no disuadía la práctica pediátrica de tratar quirúrgicamente a los bebés varones que padecían esta grave anomalía por medio de la amputación de sus tęstícûlos y de cualquier otro vestigio masculino en la estructura genital, para hacerles una construcción vaginal y criarlos como niñas.

¿Por qué elegían este procedimiento? Porque quirúrgicamente es más fácil construir una aparente vāgīna que un pene, además de la influencia idęológįca de que el génėrō se construye socialmente. La pregunta en el estudio científico del Dr. Reiner, entonces, era si es posible que los seres humanos son “sêxuªlmėnte neutros” al nacer y si el hecho de que hayan sido expuestos a testosterona en el útero hizo fracasar el intento de criar a estos varones como niñas. Lo sorprendente del estudio en este grupo de niños (para entonces eran ya jóvenes) que habían nacido con esa condición y habían sido criados como niñas al nacer, es que estos varones “rediseñados” casi nunca se sentían cómodos como mujeres una vez que tuvieron consciencia de sí mismos y de sus alrededores. Desde temprana edad se comportaron de manera espontánea como niños, lo cual se manifestaba incluso en el modo de jugar, además de ser obviamente diferentes de sus hermanas y otras niñas, ya que disfrutaban de juegos bruscos, pero no de muñecas y de jugar a la casa. Ya más grandes y a pesar de los grandes esfuerzos de sus padres por tratarlos como niñas, estos niños se daban cuenta de que eran notablemente diferentes de las niñas. Es así como, al revelárseles que eran genéticamente varones, estos jóvenes decidían reconstituir sus vidas como hombres. Algunos de ellos incluso pidieron la reconstrucción quirúrgica de sus gėnitāles y tratamientos con hormonas masculinas. Por esto, el Dr. Reimer concluyó que la identidad sexual de la persona se sigue de su estructura genética.

Reiner y Gearhart. «Discordant Sexual Identity in Some Genetic Males with Cloacal Exstrophy Assigned to Female Sex at Birth» pp. 333-341.

Meyer-Bahlburg, Heino F. L. «Gender Identity Outcome in Female-Raised 46,XY Persons with Penile Agenesis, Cloacal Exstrophy of the Bladder, or Penile Ablation» Archives of Sexual Behavior, 2005, 34, no. 4, pp. 423-438.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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