hubo un tiempo, como decía el papa León XIII, en que la <filosofia del evangelio gobernaba los estados> (Immortale Dei, 9). cQué gobernante moderno? A qué presidente actual se lo puede llegar a ver siquiera haciendo lo que los antiguos gobernantes cristianos?
A lo largo de toda la Edad Media se suceden numerosos ejemplos de reyes y reinas y de otros miembros de familias regias de vida especialmente piadosa, muchos de ellos santos, que destacaron también por su caridad con los necesitados
San Luis de Francia (…) aparte de su espíritu de justicia, que le hizo recordar a los jueces el deber de tratar debidamente a los pobres y a los más débiles sin someterse a las presiones de los poderosos, concedió numerosas y cuantiosas limosnas y realizó varias fundaciones benéficas, como la de un gran refugio para los ciegos de Paris (Quinze-Vingts, así llamado porque podía acoger hasta trescientos ciegos indigentes), bien otorgó ayudas a otras y reunió las <mujeres arrepentidas, de la misma capital en el convento de las Hijas de Dios. San Luis obligó por ley a los reyes de Francia, a partir de él, a llevar a cabo cierta limosna en la Cuaresma, pero también mandó que determinados funcionarios del reino recorrieran las provincias para averiguar las injusticias y castigarlas y para informarse de las situaciones penosas de los labradores inválidos, las viudas de guerra y otros necesitados, en orden a subsanarlas. Asimismo, desde 1246 dio ejemplo a otros señores del reino con una medida de liberación de siervos: la elevación a la dignidad de hombres libres para los sujetos del derecho de <manos muertas> en Villeneuve-le Roi; y en los territorios dependientes directamente de la Corona fue promoviendo este ascenso social. Canonizado y nombrado santo de la Iglesia Católica por el papa Bonifacio VIII en 1297, su fiesta se celebra el 25 de agosto.
Voltaire llegó a decir que «No es posible que ningún hombre haya llevado más lejos la virtud»
Testamento espiritual de San Luis a su hijo
(Acta Sanctorum Augusti 5 [1868]1, 546)
Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.
Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor con oración vocal o mental.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén
