Arrepentíos



Los ministros de la gracia de Dios, por medio del Espíritu Santo, hablaron referente al arrepentimiento. Si, y el Señor del universo mismo habló del arrepentimiento con un juramento: Pues yo, dice el Señor, no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se arrepienta ( Ez, 33, 11); y añadió también un juicio misericordioso: Arrepentíos, oh casa de Israel, de vuestra iniquidad,; decid a los hijos de mi pueblo: Aunque vuestros pecados lleguen desde la tierra al cielo, y aunque sean más rojos que el carmesí y más negros que la brea (Is. 50, 3; Ap. 6, 12), y os volvéis a mí de todo corazón y decís Padre, yo os prestaré oido como a un pueblo santo (Ez. 33, 11; Jr. 24 7; Sal. 103, 1 1; Jr. 3, 19.22; Is. 1, 18). Y en otro lugar dice de esta manera: Lavaos, limpiaos, quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer lo bueno; buscad la justicia; defended al oprimido, juzgad la causa del huérfano, haced justicia a la viuda. Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta; aungue vuestros pecados sean como la grana, como  la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si queréis y obedecéis, comeréis el bien de la tierra; si rehusáis y sois rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca del Sefor lo ha dicho (Is. 1, 16-20). Siendo así, pues, que Él desea que todos sus amados participen del arrepentimiento, lo confirmó con un acto de su voluntad poderosa.

Clemente de Roma, Epistola a los Corintios
Padres Apostólicos Siglo I

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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