A pesar de no tener formación académica formal, John B. S. Haldane enseñó biologia en la Universidad de Cambridge y fue uno de los fundadores del neodarwinismos. En 1924 publicó el ensayo ‘Dédalo e ícaro: el futuro de la ciencia» en el que planteó el control científico del proceso de evolución y la fabricación de seres humanos fuera del útero materno, convirtiéndolo en el creador del concepto de ectogénesis. Haldane no contempla la idea de inmortalidad, pero nos ofrece un futuro libre de patologías y sufrimiento afirmando el rol revolucionario de la ciencia. Tres años después publica ‘El juicio final’ texto en el que proyecta el futuro de la humanidad a 40,000,000 de años. A pesar de anticipar la destrucción total de la tierra y el sol, Haldane asegura que el destino de la humanidad será eterno e infinito, pero mediante un «progreso de la deshumanización». Las ideas de Haldane que siempre planteó en términos de ficción – inspiraron al novelista Aldous Huxley a escribir su novela más popular ‘Un mundo feliz’ (1932).
El neodarwinismo, también denominado Síntesis evolutive moderna corresponde a una línea de investigación cientifica formada en la década de 1930 que integró la teoría darwiniana de evolución mediante selección natural con la teoría genética de Grigor Mendel como base de la herencia biológica y la genética matemática de poblaciones.

