En tiempos de los visigodos (s. VII) existia ya desde hacia siglos un gran número de judios en España. Los hijos de Abraham según la carne, habian llegado en sucesivas oleadas a la península con el correr de los años, donde la convivencia era, con sus más y sus menos, pacífica; pero la invasión musulmana (año 711) cambiaría las cosas
Fue el pueblo de Israel quien, desde sus dirigentes, no sólo instó a los seguidores de Mahoma, sino que colaboró positivamente en el desembarco de la medialuna en tierras cristianas; la recompensa por tal traición no serían treinta monedas de plata, como antaño recibió un apóstol, sino la obtención de diversos cargos en Granada, Sevilla y Córdoba, tres de las grandes ciudades conquistadas Que la ayuda para el desembarco y la traición se haya producido, nadie lo duda; ni siquiera la misma Enciclopedia Judía quien, con sinceridad, aduce:
<un hecho indiscutible es que los judios, de forma indirecta o a través de sus correligionarios africanos, alentaron la conquista de Españia por parte de los musulmanes;
tampoco escapan al bulto algunos historiadores judíos, como Simón Dubnow cuando dice:
Los judíos recibieron a los árabes como a sus libertadores y les ayudaron en su lucha contra los visigodos. Cuando los musulmanes conquistaban una ciudad, sus dirigentes la entregaban al cuidado de los judíos, en quienes veian amigos leales..La capital de España, Toledo, fue entregada al guerrero árabe Tarik por los israelitas, los cuales le abrieron las puertas de la ciudad mientras la población cristiana huía a buscar refugio en las iglesias El cuidado de la capital también fue confiado a los hebreos. De este modo los judíos se convirtieron en dueños de las ciudades de las cuales antes se les ahuyentaba despiadadamente
Por su parte, el judío Sand señala: <en su compilación Israel in Exile, BenZion Dinur había incluido muchas citas de fuentes árabes que corroboraban a las cristianas; una de ellas es la siguiente:
«El tercer regimiento, que había sido enviado contra Elvira, sitió Granada, la capital de ese Estado, y confió el bloqueo a una fuerza local formada por musulmanes y judíos, y eso fue lo que hicieron allí donde encontraron judíos (…). Después de un asedio que duró muchos meses, Musa capturó la ciudad, y los cristianos huyeron a Baya. Dejando a los judíos como el ejército permanente en Sevilla, Musa avanzó hacia Mérida. Además cuando Tariq vio que Toledo estaba vacía, llevó allí a los judíos y dejó a algunos de sus hombres con ellos, mientras que él se dirigia hacia Wadi al-Hajara (Guadalajara)». Tariq ibn-Ziyad, el comandante supremo y primer gobernador musulmán de la península ibérica (Gibraltar lleva su nombre), era un bereber de la tribujudaizada de Nefouça. Llegó a España con siete mil soldados que pronto se convirtieron en veinticinco mil, ya que muchos de los habitantes se unieron a ellos. Dinur dice que «entre ellos había muchos judíos». El historiador sionista que saca su información de investigadores españoles, admite con reluctancia que algunos de estos investigadores «sostienen que todos los bereberes que tomaron parte en la conquista árabe de España eran judaizados». Sería una exageración fabulosa sostener que la conquista de Espania fue una operación coordinada de musulmanes y bereberes judíos. Pero, como hemos visto, la fructífera cooperación entre las dos religiones empezó en Iberia al comienzo de la invasión, por lo que es razonable suponer que el estatus favorecido de los judíos contribuyó a una significativa expansión de SUS comunidades. Sin embargo, los judíos que ya estaban establecidos sólo pudieron poner en práctica su habilidad para proselitizar a paganos y cristianos en las primeras etapas de la presencia musulmana cuando la hegemonía cristiana se retiró y la conversión masiva al islam todavía no había empezado. Esta opción empezaría a reducirse en el siglo Ix, aunque nunca desapareció por completo. La oleada de islamización no detuvo la inmigración de creyentes judios de todas partes de la Europa meridional y todavía más de África del Norte. En su importante libro sobre la judería sefardí, Yitzhak Baer señaló con admiración que la España Árabe se había convertido en un «refugio para judíos». La comunidad judía prosperó demográficamente gracias al proselitismo local y a las oleadas de conquistas e inmigraciónes
Jewish Encyclopedia, Funk-Wagnalls, New York 1906, vol XI, 485
SIMÓN DUBNow, Manual de la historia judía, Judaica, Bs. As.1944, 366
ScHLOmO SAND, La invención del pueblo judío, Akal, Madrid 2008, 229-230.
