Cuando Cristo haya consignado el reino al Padre, es decir, cuando haya conducido a los creyentes, que viven ahora de fe, por los cuales intercede como mediador, a la contemplación, por la cual gemimos y suspiramos; pues pasado el trabajo y terminada la fatiga, ya no intercederá por nosotros. Tal es el sentido de las palabras que siguen: Esto os lo he dicho en parábolas; llegará la hora en que ya no OS hablaré más en enigmas, antes claramente OS hablaré del Padre. Que fue decir: Cesarán las semejanzas cuando la visión sea cara a cara. Cuando dice: Claramente os hablaré del Padre, es como si dijera: Os manifestaré claramente al Padre. Y dice hablaré, porque es su Verbo. Sigue el texto: Aquel dia pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amáis y creéis que yo he salido de Dios. Sali del Padre y vine al mundo, de nuevo dejo el mundo y voy al Padre (Jn. 16, 25-28).
¿Qué significa salí del Padre, sino que me manifesté inferior en mi forma de criatura asunta, no en la forma en la que Soy igual al Padre? Y ¿qué quiere decir vine al mundo, sino que mostré a los ojos de los pecadores, que aman este mundo, la forma de esclavo que tomé anonadándome? Y ¿qué significa de nuevo dejo el mundo, sino que substraigo a la vista de los amadores del mundo lo que vieron? Y qué quiere decir voy al Padre, sino que enseño a mis fieles la doctrina de mi igualdad con el Padre? Los que esto creen, dignos son de pasar de las sombras de la fe a las claridades de la visión, cuando el Dijo consigne el reino del Padre.
Los fieles redimidos con su sangre son este reino de Cristo, por los cuales ahora intercede; pero al arribar a la etapa final, donde es igual al Padre, les hará adherirse a Él y no intercederá por ellos. El mismo Padre dice, OS ama. Intercede ahora como inferior, entonces escuchará con el Padre en cuanto igual Y no se separa del Padre cuando dice: El Padre os ama, antes insinúa y nos da a entender, como noté más arriba, que, al mencionar una persona de la Trinidad, es menester sobrentender siempre las otras dos. Así, estas palabras: El Padre os ama, deben igualmente entenderse del Hijo y del Espíritu Santo; y no porque ahora no nos ame, pues no ha perdonado a su propio Hijo y lo ha sacrifi cado por nosotros (Rm. 8, 32), sino porque no nos ama como somos, sino como seremos. A los que así ama en el tiempo, conserva en la eternidad, cuando el que por nosotros ahora intercede haya consignado el reino a Dios Padre. Entonces ya no rogará al Padre, porque el mismo Padre nos ama. Y ¿cómo merecer este amor si no eS mediante la fe en las promesas antes que llegue la visión?
La fe nos conducirá a la visión, porque nos amará tales como quiere que seamos, no cuales nos odia por lo que somos, pues nos exhorta y ayuda para que no queramos ser siempre malos.
De Trinitate. Agustín de Hipona
