Fijemos nuestra mirada, en Él



Ésta es la manera, amados, en que encontramos nuestra salvación, a saber, Jesucristo el Sumo Sacerdote de nuestras ofrendas, el guardián y ayudador en nuestras debilidades. Fijemos nuestra mirada, por medio de Él, en las alturas de los cielos; por medio de Él contemplamos como en un espejo su rostro intachable y excelente; por medio de El fueron abiertos los ojos de nuestro corazón; por medio de Él nuestra mente insensata y entenebrecida salta a la luz; por medio de Él el Señor ha querido que probemos el conocimiento inmortal; el cual, siendo el resplandor de su majestad, es muy superior a los ángeles, puesto que ha heredado un nombre más excelente que ellos (Hb. 1, 3-4). Porque está escrito: El que hace a sus ángeles espiritus y a sus ministros llama de fuego (Hb. 1, 7; Sal. 103, 4); pero de su Hijo el Señor dice esto: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. Pideme y te daré a los gentiles por heredad, y los extremos de la tierra por posesión tuya (Hb. 1, 5;Sal. 2, 7-8; Hch. 13, 33). Y también le dice: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies (Hb. 1, 13; Sal. 109, 1). ¿Quiénes son, pues, estos enemigos? Los que son malvados y resisten su voluntad

Clemente de Roma, Epistola a los Corintios
Padres Apostólicos Siglo I

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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