El sacerdote debe ser sobre todo un hombre de oración

El mundo, con su activismo frenético, a me- nudo pierde la orientación. Su actividad y sus capacidades resultan destructivas si fallan las fuerzas de la oración, de las que brotan las aguas de la vida capaces de fecundar la tierra árida. «Ya no os llamo siervos, sino amigos». El núcleo del sacerdocio es ser amigosSigue leyendo «El sacerdote debe ser sobre todo un hombre de oración»