Asi estaban las cosas para cuando los Reyes Católicos decidieron terminar de reconquistar totalmente España; para entonces, reaparecia el recuerdo de la ayuda judía a la medialuna por lo que, dondequiera se encendiese de nuevo la guerra contra los moros, se temía virtualmente, una posible ayuda judía. Esta era la situación de judios, marranos y cristianos en 1491. Es decir, se trataba de un problema político y, finalmente, de una cuestión teológica, al decir de Donoso Cortés Recordemos: el Talmud, la acusación de la Peste Negra, los marranos y las infiltraciones en la misma Iglesia y, encima, la posibilidad de un colaboracionismo con el Islam, hacían del tema un verdadero problema político; un verdadero problema social. Tanto Isabel como Fernando debian mantener el orden social y la paz social, pero encontraban <en el judaísmo un elemento antisocial> como decía el mismo Karl Marx
La reina no creía que la antipatía entre cristianos y conversos naciera de una cuestión racial. (…) Las diferencias entre ambos, como Isabel supo muy bien adivinar, eran principalmente religiosas y no raciales. La reina carecía de prejuicios contra aquellos conversos que intentaban practicar de corazón la doctrina cristiana. Hasta los últimos días de su vida se contaron entre sus hombres de confianza muchos conversos; y era de la opinión de que los judíocristianos sinceros que habian abandonado por completo las costumbres que señalaban a los judíos como pueblo aparte se llevaban perfectamente bien con sus vecinos cristianos. La asimilación de judíos que se acabó produciendo por parte de los españoles parece apoyar bastante su teoría. No obstante, la impresión que prevalecía en España era la de que la mayoría de los conversos iban a Misa los domingos y los sábados a la sinagoga. Resultaba difícil descubrir cuáles de ellos eran auténticos cristianos y cuáles judíos. Así que la chusma mataba a todos indiscriminadamente. Isabel contemplaba avergonzada y llena de horror semejante injusticia. Pero cómo distinguir al cristiano sincero del falso?
KARL MARx, Sobre la cuestión judía, Prometeo Libros, Buenos Aires 2004, 43.
WILLIAM T. WALSH, Op. cit., 215
