Según la fe cristiana, Dios es un solo ser divino que subsiste en tres Personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No son tres dioses, sino un solo Dios en tres Personas. Esto no es una contradicción lógica, sino una verdad que supera nuestra razón sin oponerse a ella.
Como ha explicado la teología a lo largo de los siglos, la relación entre las Personas divinas es eterna: el Padre engendra eternamente al Hijo, y el Espíritu Santo procede eternamente del amor entre ambos. Esta realidad no ocurre «en el tiempo», sino fuera del tiempo, en la eternidad misma de Dios.
Lo asombroso es que, en un momento concreto de la historia humana, el Hijo eterno – la segunda Persona de la Trinidad – asumió una naturaleza humana sin dejar de ser Dios. Este acontecimiento único es lo que lamamos la Encarnación. No significa que Dios «se convirtió» en hombre dejando de ser Dios, sino que el Hijo eterno asumió la humanidad en el tiempo, naciendo de la Virgen María como verdadero hombre, sin perder su divinidad.
Por eso el Evangelio de san Juan puede proclamar con fuerza: «y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). por eso Jesús puede decir con absoluta autoridad: «Antes de que Abraham existiera, Yo Soy» (Jn 8,58). En El, el Eterno ha entrado en el tiempo, no para ser prisionero de él, sino para redimirlo desde dentro. En Jesús, el tiempo se convierte en sacramento de la eternidad
Desde esta perspectiva, el tiempo humano–con sus luchas, decisiones y anhelos- no es una condena, sino una puerta abierta a la eternidad. Cada segundo puede ser redimido. Cada elección puede ser un
paso hacia el «Yo Soy’ Esta es la grandeza del cristianismo: no se limita a darnos consuelo temporal, sino que nos invita a trascender el tiempo, a unirnos al Eterno, a participar de su vida.
En otras religiones el ser humano busca alcanzar lo divino; en el cristianismo, es Dios mismo quien ha descendido a nosotros, para llevarnos consigo más allá del tiempo, a la plenitud de la vida eterna.
Contra el Tiempo: La Batalla por la Eternidad. Toro, William
