Bodas republicanas forzadas para los que están fuera de la igualdad, fraternidad y libertad



La guerra de exterminio contra la Vendée, un pueblo francés campesino y fervientemente católico, comenzó a principios de 1793 y terminaría, a pesar de las expectativas de Westermann, a principios de 1796. Se trató de uno de los episodios más sanguinarios de la Revolución francesa. Se decidió que el exterminio de la población, indiscriminado y sistemático, fuese allí total. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 ya había consagrado el derecho de «resistencia a la opresión» en su artículo 2. Lo mismo había establecido la declaración homónima redactada por Robespierre en 1793, en su artículo 27. Pero ningún derecho le fue reconocido al pueblo vendeano, que se había decidido a resistir a los opresores que hablaban en nombre de la «libertad», la «igualdad» y la «fraternidad». Presentar resistencia a aquellos que encarnaban «el pueblo» constituía el peor de los crímenes. Para llevar adelante el exterminio de la Vendée, los revolucionarios planificaron la matanza con métodos de los más variados. Los asesinatos en masa funcionaron durante algún tiempo por obra de la guillotina y de los fusilamientos, pero estos mecanismos muy pronto se mostraron lentos y costosos, respectivamente. Fue entonces cuanto se idearon otras prácticas, como la de llenar barcos con vendeanos para luego dejarlos ahogarse en medio de las aguas. Cuando entre los capturados
había sacerdotes y monjas se los ataba desnudos, en posiciones obscenas, en lo que los revolucionarios denominaron «bodas republicanas», para luego arrojarlos al agua o simplemente
matarlos a sablazos.

Otro método que se pensó implementar fue el de envenenar los ríos con arsénico, pero esta maniobra resultó desaconsejada porque pondría en riesgo otras zonas de Francia. En su lugar, surgió la idea de fabricar gas venenoso, pero también se detectaron muy pronto algunos inconvenientes operativos. Finalmente, se optó por encerrar a los habitantes en determinados edificios o construcciones, generalmente iglesias, y derribarlos a cañonazos. Mientras tanto, la guillotina y los fusilamientos seguían funcionando a toda marcha. Los cadáveres se arrojaban en fosas comunes o incluso se los reducía a cenizas en hornos construidos a esos efectos. Existen informes oficiales que dan cuenta de que se aprovechaba la grasa y la piel humana para diversos usos.  Enel Museo de Historia Natural de Nantes se expone todavía al público la piel de un rebelde debidamente curtida

El exterminio de la Vendée estuvo motivado, entre otras cosas, por el odio religioso. Los revolucionaros se ensañaron especialmente con aquellos que profesaban la fe católica. Los sacerdotes que se negaron a jurar fidelidad a la revolución, y todos aquellos que les dieron apoyo, fueron asesinados de las maneras más brutales.

Alfredo Sáenz, La Revolución Francesa. Cuarta parte: La epopeya de la Vendée (Buenos Aires: Gladius, 2009), pp. 214-215.

En un informe a la Convención, un testigo declara: «Se curte, en Meudon, la piel humana. La piel que proviene de los hombres es de una consistencia y de una bondad superior a la de la gamuza. La de las mujeres es más suave pero menos sólida» (citado en ibíd., p. 215).

https://noticiascarlistas.blogspot.com/2011/05/bandera-de-la-vendee-1793.html

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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