porque, hechas las cuentas, la población francesa excedía los recursos de la tierra y las necesidades
de la industria útil: es decir, que había demasiados hombres en nuestra tierra para que cada uno pudiese vivir en ella a sus anchas; que los brazos eran excesivos para la ejecución de los trabajos de utilidad esencial; que aquella verdad era demostrada por la única medida cierta: l relación del producto total del cultivo y de la economía rural, nedida fuera de la cual no hay por qué hacer otros cálculos, puesto que todas las otras artes posibles son incapaces de producir, entre todas, una libra de pan suplementaria
Babeuf, El sistema de despoblación, pp. 96-97. Babeuf se apoya en documentos de la época y en distintos testimonios públicos. Uno de ellos relata que Carrier dijo a sus subalternos: «Que según la recapitulación de la población de Francia había mil habitantes por legua cuadrada; que estaba demostrado que el suelo de Francia no podía alimentar a todos sus habitantes; que era preciso deshacerse del excedente de población, que de no hacerlo no podía existir República; que era preciso
empezar por los sacerdotes, los nobles, los mercaderes, los banqueros, los negociantes, etc. Que ninguno de aquellos hombres podía amar a la República» (citado en ibíd., p. 163).