Modernismo


Una corriente multiforme

Hacia el fin del siglo XIX, el mismo flujo revolucionario que había dado vida al catolicismo liberal y al catolicismo democrático, produjo una corriente multiforme más tarde englobada por el Papa S. Pío X bajo el nombre de «Modernismo». Somos muchos católicos, en Italia y fuera de Italia, eclesiásticos y laicos, que deseamos una reforma de la Iglesia – escribía en 1905 Antonio Fogazzaro – Deseamos reformas de la enseñanza religiosa, reformas del culto, reformas de la disciplina del clero, reformas también en el supremo gobierno de la Iglesia. (…) Muy probablemente hay en el mundo católico una grandisima cantidad de personas religiosas y cultas que piensan como nosotros»

La empresa modernista fue facilitada por la impresión de relativa tolerancia que caracterizó la última parte del pontificado de León XIII, que los liberales contrastaban con la prudente vigilancia de su predecesor. «Si la politica de Pío IX hubiera sido continuada por su sucesor, es improbable que hubiese surgido un movimiento modernista. (..) Modificando la política intransigente de Pio IX, León XIIl parecia favorecer la ilusión de que valía la pena tentar la empresa modernista», escribe Alec Vidler

Los primeros signos de Modernismo emergieron en el Institut Catholique de París, bajo el auspicio del P. Louis Duchesne, se aspiraba a un profundo renouveau de la teología. En 1880, Duchesne reunió un grupo de jóvenes discípulos, entre los cuales estaba Alfred Loisy, que se tornará la figura paradigmática de la herejía modernista. «La teologia en su forma actual está acabada, la vieja exégesis ya está agotada», explicaba Duchesne. Habían corrientes modernistas en toda Europa, especialmente en Francia, Alemania, Italia e Inglaterra. Era un movimiento heterogéneo. No todos sus miembros se conocían entre sí. Coordinaba la corriente el barón Friedrich von Hügel, noble austríaco nacido en Florencia y residente en Londres, apodado ‘el obispo laico del Modernismo».

Debemos recordar que, hasta la publicación en 1907 del Programma dei modernisti», anónimo pero presumiblemente escrito por el sacerdote Ernesto Buonaiuti, las doctrinas del movimiento nunca fueron presentadas de modo sistemático. Cada uno trabajaba por cuenta propia, desarrollando diferentes aspectos del credo modernista, a veces incluso en contradicción superficial unos con otros

Antonio FOGAZZARO, Il Santo, Baldini & Castoldi, Milano 1905, p. 58.
Alec R. VIDLER, The Modernist Movement in the Roman Church, p. 60.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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