Envanecidos con el mundo moderno. Los modernistas ostentaban una petulancia casi infantil por el mundo moderno, un orgullo desmesurado de sentirse hombres iluminados, en sintonía con el espiritu del tiempo. «Nuestra actitud religiosa quiere ser simplemente la de cristianos y católicos que viven en harmonia con el espiritu de su tiempo – leemos en el Programa de los Modernistas
-Hemos buscado acercarnos a nuestro siglo, hablando su lenguaje y pensando su pensamiento», Según Loisy el objetivo era adaptar la Iglesia, «su constitución, sus doctrinas y sus ritos» al «espíritu
moderno, la ciencia moderna y la sociedad moderna » De las varias tendencias entonces en boga, los modernistas asumían sobre todo
-el pensamiento agnóstico derivado del idealismo kantiano, usado como ariete para demoler la filosofia aristotélico-escolástica tradicionalmente adoptada por la Iglesia;
– el método histórico-crítico desarrollado por los protestantes, utilizado con el fin de impugnar los fundamentos históri cos de la Revelación; la así llamada filosofia de la acción, con la cual se negaba
que la verdad pudiese ser expresada en fórmulas válidas para todos, considerándola más bien como un movimiento vital; el darwinismo, como afirmación de un proceso evolutivo general que debía aplicarse también a la Iglesia.
Alfred LOISY, Simples réflexions, p. 276, cit. in Vincent MAUMUS, Les Modernistes, Beauchesne, Paris 1909, p. 9.
