Dios podría deciros como dijo en otro tiempo a Moisés: quitar los zapatos de vuestros pies porque el lugar que pisáis es una tierra Santa. ¡Cuanto más santas son nuestras Iglesias, consagradas con tanta pompa, funciones y oraciones, y santificadas diariamente por la evaluación del santo sacrificio! David, El elegido de Dios, se acercaba temblando al arca de la alianza; nosotros debemos también sobrecogernos de terror a la entrada en la iglesia, donde se celebra el santo sacrificio. Dios ha dicho: templada al aparecer en mi santuario y en mi lugar Santo. Recordar también el grito de Jacobo: ¡Cuán terrible es este lugar, es en verdad la casa de Dios y la puerta del cielo¡
Explicación de la Santa Misa. R Padre Martín de Cochem O.F.M. Cap (Año 1712)
