Anti-intelectualismo y agnosticismo

Anti-intelectualismo y agnosticismo

Para entender el Modernismo debemos antes mencionar dos sistemas filosóficos que constituyen su base: el intuicionismo, desarrollado por Henri Bergson; y la filosofía de la acción desarrollada por Maurice Blondel. Estos tenían en común un anti-intelectualismo que repudiaba la filosofia aristotélico-escolástica. Se caracterizaban por un claro prejuicio contra el intelecto raciocinante, que llevaba a la destrucción de los propios fundamentos de la lógica. El intuicionismo toma el nombre de la teoría según la cual el verdadero conocimiento no consiste en los conceptos abstractos del intelecto que raciocina, sino en la aprehensión inmediata de la realidad a través de la intuición. El conocimiento racional, según Bergson, opera a través de abstracciones; no conoce la realidad, sino que elabora ideas sobre ella.

En el sistema de Bergson la realidad es un flujo de vida» continuo. Bergson defendía la fantasiosa tesis según la cual la realidad es un devenir. En otras palabras, el ser no es, mas deviene. Según él, el correr del tiempo es «la propia substancia de la realidad». Para describir tal absurdo, acuñó la expresión «puro cambio», es decir un cambio sin sujeto cambiante, un movimiento sin nada que se mueva; ¡en suma, un accidente sin sustancia! En el sistema de Bergson, trabajando mediante conceptos, el intelecto racional falsificaría la realidad fijándola en el tiempo, o sea tomando un instante del flujo vital y encapsulándolo artificialmente en un concepto.

He aquí uno de los puntos centrales de la herejía modernista, según el cual las fórmulas filosóficas y teológicas serían conceptos elaborados artificialmente. Tales conceptos serían tanto más artificiales cuanto más pretendiesen ser inmutables, ya que la realidad es fluida y huye de cualquier encapsulamiento. Junto al intuicionismo, el Modernismo se inspiraba también en la filosofía de la acción desarrollada por Maurice Blondel.

Ésta niega que la realidad pueda ser conocida intelectualmente. Según Blondel, debemos empeñar todo nuestro ser. Blondel definía tal actividad integral «acción», identificándola con las opeciones de la propia vida. Blondel hablaba de una «asimilación vital» de la realidad que producía una «comunión con las cosas», Para Blondel el conocimiento racional es inadecuado y falso porque fragmenta la realidad y trabaja con conceptos, que «muertos como momias». El ponía en cambio el acento en la acción como algo dinámico. Sólo la acción corresponde a la realidad, que es fluida y en continua evolución. Los seres, según Blondel, no son nunca completos, sino siempre en realización a través de la acción. En consecuencia no puede haber una verdad fija. La definición clásica de verdad como adaequatio intellectus et rei no tiene sentido, pues la realidad está en movimiento perenne, haciendo imposible cualquier adaptación estable. «Debemos sustituir la abstracta y quimérica adaequatio rei et intellectus por la adaequatio realis mentis et vitae», sentenciaba Blonde, En 1924 el Santo Oficio condenó doce tesis de Blondel, entre ellas su concepto de verdad.

Maurice BLONDEL, in «Annales de Philosophie Chrétienne’ 15 junio 1905, p. 235, cit. in Réginald GARRIGOU-LAGRANGE La nouvelle théologie, où va-t-elle?, in «Angelicum», 23, 1946, p. 129.

Henri BERGSON L’évolution créatrice, Presses Universitaires de France, Paris 1948.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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