Lo que pasa es que no sabes lo que quieres



Esta secta de fanáticos políticos constituve la base misma de esta nueva forma de despotismo. Sus ideólogos, que definían el despotismo como el gobierno arbitrario de los pocos sobre los muchos, tienen la astucia de disimular ahora su propio despotismo en nombre de los muchos. Y cuando los muchos rechazan abiertamente el paraíso que se les tiene preparado, eso es porque todavía no entienden bien lo que realmente quieren

Le dijeron [al pueblo]: <Vosotros creéis que no queréis esta ley pero estad seguros de que la queréis. Si os atrevéis a rechazarla, os dispararemos con metralla para castigaros por no querer lo que queréis>.- Y lo hicieron.

Adicionalmente, los nuevos déspotas esconden su voluntad particular en la voluntad popular porque la responsabilidad se diluye en función del número. Los colectivos, especialmente los numerosos, no responden por sus acciones, pero, aun si lo hicieran, cuando ese colectivo no es otro que el pueblo, sería imposible que de esa responsabilidad se derivara una sanción. En efecto, los castigos están concebidos para la conservación del pueblo, no para su destrucción. Si el pueblo en masa ha cometido un crimen, y se gobierna en nombre del pueblo, ;de qué manera podría castigársele? Más aún, ¿quién podría hacerlo? El pueblo es incapaz de sancionarse a sí mismo, puesto que la soberanía según estos principios políticos, le pertenece a él. De ahí que no exista mavor astucia que montar un despotismo en su nombre.

De Maistre, Consideraciones sobre Francia, p. 104.

«Una perfecta democracia, por tanto, es la mayor imprudencia del mundo. Como es el sistema que tiene menos vergüenza, también es el que tiene menos temor» (Burke, Reflexiones sobre la Revolución Francesa, p. 166)

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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