La culpa no sanada



Hay una culpa que sana, y otra que enferma. La primera es obra del Espíritu: te duele pero corres hacia Dios, La segunda es obra del acusador: te duele, pero te esconde, te aplasta, te aísla. Esta no quiere tu conversión quiere tu desesperación.

¿Cuántas veces va te has confesado de eso, y aun así te castigas?

Entonces no necesitas una nueva confesión, necesitas creerle a Dios cuando te dice que ya te ha perdonado. «Tan lejos de nosotros echó nuestras culpas como lejos del oriente está el occidente (Sal 103,12) «Aunque tus pecados sean como la escarlata, quedarán blancos como la nieve’ (Is 1,18)
Cristo no sólo vino a perdonar tus pecados. Vino a restaurar tu dignidad.

Y si tú no lo crees, estás diciendo – sin palabras que la Cruz no fue suficiente

Contra el Tiempo: La Batalla por la Eternidad. Toro, William

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja un comentario