SANAR EL TIEMPO HERIDO

SANAR EL TIEMPO HERIDO

Redención del pasado: culpa, perdón, memoria El pasado no se borra. Pero sí puede ser redimido. Cada segundo vivido, cada herida, cada error, cada lágrima… nada escapa al poder de Dios cuando es entregado con humildad. Y sin embargo, cuántos viven esclavizados por lo que ya existe, pero aún duele. Por recuerdos que se repiten como ecos, por decisiones que ya no se pueden cambiar, por pecados que -aunque confesados– siguen gritando desde lo profundo.

Hay un dolor del alma que no necesita volver a cometer el error para revivirlo. Basta la memoria. Basta el arrepentimiento sin esperanza. Basta ese susurro que el enemigo instala: «ya es muy tarde para ti».
Pero no. No es tarde. Porque en Dios no hay tiempo perdido, solo tiempo por redimir. Sanar el pasado no es olvidarlo, ni negarlo. Es ponerlo en las manos de Cristo crucificado, y dejar que su sangre
caiga no solo sobre nuestras culpas, sino también sobre nuestras memorias. El no quiere amputarte la historia. Quiere glorificarla. «No hay pecado que Dios no pueda perdonar. Solo hay razones que no se dejan tocar»  San Juan Pablo II

Juan Pablo II, Ángelus del 14 de marzo de 1999

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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