Perdonar al otro… y a uno mismo



Hay heridas que nos hicieron otros. Y hay heridas que nos hicimos nosotros mismos. Ambas deben ser presentadas ante Dios. Pero a veces, la más dificil de perdonar no es a quien nos hizo daño, sino
a nosotros mismos, por lo que permitimos, por lo que hicimos, por lo que fuimos y hoy ya no queremos ser.

¿Cómo perdonarme por lo que destruí? ¿Por lo que arruiné? ¿Por las oportunidades que desprecié?
Solo hay una forma: dejando que Cristo te mire. Mírate en sus ojos en la Cruz. El no te lanza piedras. Te
ama con un amor que escandaliza. Ese amor no niega tu error, pero te dice que vales más que tu peor pecado.

Y que El no vino a «cancelarte», sino a rescatarte. “Dios no nos ama porque seamos buenos. Nos hace buenos porque nos ama.’ »
– San Agustín

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja un comentario