Si esto es lo que hacía con el proletariado en cuyo nombre supuestamente se levaba adelante la «dictadura del proletariado», uno puede imaginarse con horror cómo serían las cosas para aquellos que no pertenecían a la clase obrera. En El Estado y la revolución, Lenin reinterpreta la teoría revolucionaria de Marx y Engels. El Estado, fruto de la división de la sociedad en clases sociales, se define como una máquina de represión que utiliza una clase contra otra. Según todas las variantes del marxismo, habitualmente el Estado ha sido utilizado por las «clases explotadoras» contra las «explotadas» (los amos contra los esclavos, los señores feudales contra los siervos, los burgueses contra los obreros). Pero la revolución, según la lectura de Lenin, supone la conquista del aparato del
Estado para, a través suyo, lograr el aniquilamiento de la «clase burguesa» y establecer su reemplazo político en un «Estado obrero», En este proceso, la concentración del «poder no compartido con nadie» en manos del partido único que se arroga la representación del proletariado ha de ser, por ello mismo, total.
Según la ideologia propuesta, el partido «transforma el Estado en el «proletariado organizado como clase dominante»», Esto es precisamente lo que Marx había dernominado «dictadura del proletariado», pero encarnada ahora en una organización política real: el partido. Su índole, respecto de las clases enemigas, es decididamente antidemocrática. Lenin así lo reconoce: «Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay represión, donde hay violencia no hay libertad ni demnocracia», El Estado
queda absorbido por el partido que dice representar los intereses objetivos de la clase obrera, y utiliza todos cursos represivos, todos sus instrumentos de violencia con el objeto de aniquilar a su clase enemiga. Pero esta circunstancia, según promete la ideología en cuestión, tendría fecha de vencimiento cuando el aniquilamiento definitivo se hubiera consumado. Explica Lenin:
Sólo en la sociedad comunista, cuando se haya roto ya definitivamente la resistencia de los capitalistas, cuando hayan desaparecido los capitalistas, cuando no haya clases (es decir, cuando no haya diferencias entre los miem bros de la sociedad por su relación hacia los medios sociales de producción), sólo entonces «desaparecerá el Estado y podrá hablarse de libertad»
Hans Kelsen, Teoria comunista del derecho y del Estado (Buenos Aires: Emecé, 1957), pp. 52-53.
Lenin, El Estado y la revolución (Buenos Aires: Edito rial Sol 90, 2012), p. 41
«Educando al Partido obrero, el marxismo educa a la vanguardia del proletariado, vanguardia capaz de tomar el poder y de conducir a todo el pueblo al socialismo, de dirigir y organizar el nuevo régimen, de ser el maestro, el dirigente, el jefe de todos los trabajadores y explotados en la obra de construir su propia vida social sin burguesía y contra la burguesía»
