La doctrina católica enseña que las Sagradas Escrituras fueron escritas por inspiración del Espíritu Santo y contienen Revelación pública, siendo por ende un fundamento objetivo de la fe, de hecho el principal. Esto contradice el núcleo del modernismo, según el cual la religión es algo interior y subjetivo. Un eje de la herejía modernista era, pues, la demolición de la exégesis católica tradicional a través del uso del llamado método histórico-crítico. Demoliendo las fuentes históricas de la Revelación, se desmorona el edificio del Magisterio entero.
Según los modernistas, las Sagradas Escrituras deben ser sometidas al escrutinio inexorable de las ciencias. Lo que no se puede corroborar científicamente debe ser eliminado. Aplicado, por ejemplo, a Nuestro Señor Jesucristo, esto implica que sólo podemos conocer al personaje histórico, o sea lo que los testimonios históricos nos ofrecen. Ahora, ¿este hombre era Dios, como dicen los Evangelios? El problema va más allá del hecho histórico, luego no es objeto de nuestro conocimiento. Una persona puede elegir creer que Jesús es Dios, pero esto es una construcción de su fe, no un hecho histórico observable.
Los modernistas distinguían, así, el «Cristo de la historia» del «Cristo de la fe»; el primero sería el verdadero, el segundo una construcción humana. ¿Qué son entonces los Evangelios? Para los modernistas los Evangelios no registran hechos históricos, sino más bien su transfiguración hecha por las comunidades cristianas primitivas. Los modernistas reducían, pues, las Sagradas Escrituras a una antología de relatos escritos por los primeros cristianos para registrar sus propias experiencias religiosas. ¿Contenían estos relatos Revelación divina? Sí, en la medida en que todas las experiencias religiosas manifiestan lo divino inmanente. Puesto que, para los modernistas, la Revelación continúa en la historia, nada impide que los escritos producidos hoy puedan ser considerados una continuación de las Sagradas Escrituras
JULIO LOREDO DE IZCUE. TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, UN SALVAVIDAS DE PLOMO PARA LOS POBRES
