San Pío X muere el 20 de agosto de 1914, abatido por no haber sido capaz de evitar la «matanza inútil», como su sucesor definirá la Gran Guerra. Su sucesor, Benedicto XV renovó más de una vez la condenación doctrinal al Modernismo. No obstante ello, en Roma se comenzó a respirar un clima nuevo. Aunque aún se criticaba el Modernismo a nivel doctrinal, se comenzó a recriminar los «excesos» en la lucha antimodernista. El nuevo Pontífice hizo saber que tales «excesos» debían acabar. Los colaboradores más estrechos de San Pío X fueron apartados y muchos modernistas golpeados por sanciones fueron rehabilitados. Evocando en 1975 ese cambio de clima, el dominico Marie-Dominique Chenu relata: «Benedicto XV represen taba una tendencia diversa. Hoy lo llamariamos un progresista. A tal punto que Pío X se había negado a hacerlo cardenal, aunque él fuese arzobispo de Boloña. (…) Benedicto XV pronto exoneró lal cardinal] Merry del Val (Secretario de Estado de S. Pio X], sustituyéndolo por el Cardenal Gasparri. (..) Una verdadera revolución de palacio! El cardenal Gasparri reintegró en sus cátedras los jóvenes sacerdotes y teólogos italianos hasta entonces sospechoso o incluso condenados, porque la represión en Italia había sido muy dura» En carta a Paul Sabatier, el P. Giovanni Genocchi es aún más explícito: «Ya estamos probando algunos buenos efectos de la sabiduria del nuevo Papa. Él no quiere mostrar el aire iconoclasta de su predecesor. Estamos respirando mejor (…) Mons. Du se copió al portapapeles. a bestia negra. Don Lanzoni ha sido hecho prelado. Muchas victimas de la locura y del fanatismo ya están rehabilitadas, y otras están en camino
Givanni GENOCCHI, carta a Paul Sabatier, del 28 diciembre 1914, cit. in Emile POULAT, Intégrisme et
Catholicisme intégrale, p. 601
Marie-Dominique CHENU, in Jacques DUQUESNE, Un théologien en liberté, p. 33
