¿Cuál es el sentido del silencio de Dios?
El silencio de Dios ha sido una de las experiencias más desafiantes para los creyentes de todos los tiempos. ¿Cómo entender que el Dios que es Amor (1 Jn 4,8), que nos conoce y escucha, permanezca en silencio justo cuando más lo necesitarmos?
Este aparente silencio no es sinónimo de ausencia. En la Biblia, muchos clamaron ante ese silencio: Job, en medio del sufrimiento (cf. Job 30,20); los salmistas, desde la angustia (cf. Sal 22,2); y hasta el mismo Cristo, que en Cruz gritó: «Dios mío, Dios mio, ipor qué me has abandonado?» (Mt 27,46). Pero en todos estos casos, el silencio no significó abandono, sino una invitación a una fe más profunda.
San Juan de la Cruz hablaba de la «noche oscura del alma»: un momento de desolación espiritual en que Dios parece esconderse, pero en realidad está purificando el alma y llevándola a una unión más alta. En la oscuridad de ese silencio, como una semilla enterrada, la fe crece
El Catecismo enseña que la fe es una adhesión personal a Dios, y en mnuchas ocasiones, esa adhesión se pone a prueba (cf. CIC 164). Comno el maestro que guarda silencio durante el examen, Dios en ocasiones deja que luchemos con lo que ya nos ha dado: su Palabra, su Iglesia, sus sa
cramentos, y sobre todo, su gracia. En mi camino personal, este tema me marcó tanto que compuse una canción llamada La Noche del Espiritu, inspirada por el testimonio de santos comno San Juan de
la Cruz y también por el P. José Antonio Fortea, quien explica esta etapa de purificación espiritual en su Summa Daemoniaca, La canción busca expresar cómo esta batalla interior puede ser, paradójicamente, uno de los momentos más fecundos de la vida espiritual.
San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo y Noche Oscura del Alma.
José Antonio Fortea, Summa Daemoniaca
