¿Paciente curado, cliente perdido?

¿Paciente curado, cliente perdido?

¿Qué pasaría si se encontrase realmente una cura para el cáncer y la humanidad se curase de esta enfermedad? Qué efectos tendría la cura del cáncer en la industria que vive de él? Desde el punto de vista económico, esta industria tendría probablemente un problema bastante grande, concretamente existencial, similar al de los herreros de la época en que apareció la bicicleta y, finalmente, el automóvil. Aunque el grupo de presión de los herradores de aquella época estaba bastante mal organizado y su influencia (en la ciencia, la política y los medios de comunicacion) no tenía nada que oponer a esta evolución y los perjuicios económicos causados por su desaparición apenas se notaron y las ventajas y oportunidades de esta nueva era de la locomoción los superaron con creces, las economías actuales se enfrentarían a consecuencias mucho más dramáticas: ¿La cura definitiva del cáncer no supondría también la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo bien remunerados y seguros sin reemplazo, lo que no solo provocaría una avalancha de desempleados sino también pérdidas fiscales astronómicas para las empresas y los empleados?

¿Y esto en tiempos de crisis financiera, digitalización de la industria y racionamiento por doquier? Ante este nudo gordiano, ¿podemos acaso encontrar respuestas a la pregunta de por qué no solo no parece haber interés en la investigación y aplicación de métodos alternativos y naturales de tratamiento del cáncer, sino por qué éstos incluso son combatidos y reprimidos en todos los frentes y con todos los medios?

Existen numerosos procedimientos, sustancias vegetales, formas de terapia y enfoques extremadamente prometedores para la curación alternativa del cáncer, aplicados con éxito y documentados en miles de ocasiones. Pero estos casos buscan en vano un reconocimiento en la amplia ciencia de la investigación sobre el cáncer, ya que se les resta importancia y, al mismo tiempo, se carece de los estudios extremadamente elaborados y costosos necesarios para ellos. Aquellos que podrían recaudar fácilmente los fondos para tales estudios parecen no tener interés en hacerlo por las razones mencionadas anteriormente.

Y así, vivimos en una sociedad «ilustrada» cuya visión materialista del mundo se basa en la ciencia, es decir, todo su supuesto conocimiento depende de que la ciencia lo confirme mediante estudios e investigaciones. Sin este sello de verdad, el conocimiento actual no vale nada, por muy verdadero que sea. El conocimiento ancestral de la curación se degrada hasta convertirse en una verdad a medias sin «base» científica, y sus representantes son a menudo difamados como «charlatanes» y «curanderos» que solo se dedican a lucrarse con el dolor ajeno. Qué ironía. Parece que en lo referente al cáncer, tenemos una multitud de intereses que prefieren el tratamiento costoso y largo, pero que asegura el empleo y genera impuestos, a una cura perdurable del cáncer. Si un paciente curado es al mismo tiempo un cliente perdido y una posible erradicación definitiva de esta enfermedad significa
la pérdida simultánea de toda una rama de la industria, la aceptación social y la perpetuación de esta incalificable situación pueden parecer comprensibles para muchos. Pero desde luego no para los pacientes afectados.

La verdad sobre la industria farmacéutica: El cártel farmacéutico, pandemias periódicas, vacunas, el negocio millonario con el cáncer» de Alejandro Kaiser.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja un comentario