Apostolicidad de la iglesia
Jesús concedió a los Apóstoles la triple potestad de enseñar, santificar y gobernar su Iglesia hasta el fin de los siglos. Así pues la Iglesia debe ser apostólica: en su origen, es decir, que debe ser la misma
hoy que la fundada sobre los Apóstoles; en su doctrina enseñando las mismas verdades que los Apóstoles; en su sucesión, es decir, gobernada, instruida y santificada por los legítimos sucesores de los Apóstoles. No sería, como asumieron otros: sobre la gran apostasia, una Iglesia que se ausentaría
por siglos.
Mateo 28,18-20
