Muchos filósofos han intentado responder a esta cuestión desde distintas posturas, pero si somos radicalmente honestos, la lógica del ateísmo puro lleva al absurdo existencial.
• Si el universo es solo una mezcla de átomos y caos. si la vida es un accidente sin intención entonces:
• El sufrimiento no tiene valor: es simplemente un mecanismo biológico sin sentido
• La felicidad no es más que una reacción química pasajera.
• La moralidad no tiene fundamento objetivo: ser bueno o malo es, en el fondo, una construcción Social sin peso eterno.
• El amor, el sacrificio, el perdón, el dolor… todo se disuelve en el olvido con la muerte.
• En ese escenario, no importa si alguien fue un santo o u criminal, un héroe o un cobarde. Todo terminará igual: en la nada.
El existencialista ateo Jean-Paul Sartre lo dijo sin rodeos: «El hombre es una pasión inútil.
Y Albert Camus, en El mito de Sisifo, afirmó que la única cuestión filosófica realmente seria es el suicidio: «Juzgar si la vida vale o no la pena ser vivida es responder a la pregunta fundamental de la filosofía.»
Incluso Friedrich Nietzsche, tras declarar la muerte de Dios, intuyó la oscuridad que vendría después: «¿Cómo podremos consolarnos, asesinos entre los asesinos?»
Jean-Paul Sartre, El ser y la nada, 1943
Albert Camus, El mito de Sisifo, 1942
Friedrich Nietzsche, La Gaya Ciencia, S125, 1882
