El dilema de la coherencia existencia, el ser humano tiene dos caminos:
1. El autoengaño existencial: vivir como si todo tuviera sentido, aunque racionalmente se crea que no lo tiene
2. El nihilismo total: asumir que realmente y rendirse al vacío nada importa
Pero el corazón humano se rebela ante eso. Hay una sed de eternidad que ningún accidente evolutivo puede explicar. Como escribió San Agustin: Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti
San Agustín, Confesiones, I, 1, 1; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 30
