Los judios fariseos
Los fariseos fueron el principal grupo judío del siglo I. En gran parte son conocidos por las continuas disputas que Jesús tuvo con ellos, llegando incluso a llamarles «raza de víboras» (Mateo 23:33) y «sepulcros blanqueados» (Mateo 23:27). Sin embargo, no por ello debemos pensar que todos los fariseos eran malos o hipócritas pues también la Biblia nos habla de buenos judíos que eran fariseos
como Nicodemo (cfr. Juan 3:1) y el gran maestro Gamaliel (cfr. Hechos 5:34). Asimismo, hay que recordar que Jesús, aun cuando criticó la conducta de los fariseos, les reconoció autoridad vinculante diciendo: «Los escribas y fariseos se sientan en la cátedra de Moisés. Por tanto, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo» (Mateo 23:2-3).
Precisamente con base en esto último es que algunos protestantes han argumentado que por más que hubiere diferencias sobre el canon entre los distintos grupos judíos, lo que habría que tomar como vinculante sería la posición de los fariseos y que estos habrían tenido un canon idéntico al Antiguo Testamento protestante, es decir, sin deuterocanónicos. Pero, ¿será verdad tal alegación? La evidencia muestra que no.
Para empezar, tenemos evidencia de la misma época de Cristo -o incluso un tanto antes- de que los fariseos no tenían un canon cerrado idéntico al protestante. Se trata de la recensión de Kaige, que es una recensión farisea, y no se restringe al solo canon protestante, sino que incluye el deuterocanónico de Baruc y las porciones deuterocanónicas del libro de Daniel. Como dice el académico protestante Frank Moore Cross, profesor emérito de la Universidad de Harvard: “La recensión Kaige (…) se extendió a Baruc y una edición más larga de Daniel, un esfuerzo difícil de explicar si el libro de Baruc y las adiciones a Daniel ya hubieren sido excluidas del canon fariseo. Dado que el trabajo de recensión puede datarse hacia finales del siglo I a. C. y su sesgo fariseo es claro, se sigue que, tan tarde como hacia finales del siglo I a. C., no habia surgido una lista autoritativa, al menos en su forma final, ni siquiera en círculos fariseos» Es más, contrariamente a lo que parece asumir el alegato protestante, los fariseos no constituían un grupo totalmente unitario, sino que estaban divididos en escuelas
como las de Hillel y Shammai y estas disputaban sobre el canon incluso después de Cristo. Como nos informa Lawrence Schiffrman, Director del Global Institute for Advanced Research in Jewish Studies: “En el tiempo de la Mishna, los rabinos debatieron los contenidos del canon, es decir, cuáles libros serían considerados parte de la Biblia y a cuáles no se confería este estatus sagrado», Y luego, explicando las palabras del rabino Simeón, agrega: «La Escuela de Shammai toma la visión de que Eclesiastés no contamina las manos, lo cual quiere decir que no es canónico. La Escuela de Hillel establece que Eclesiastés sí contamina las manos y es parte del canon». Algunos intentan apelar a que en su libro The Formation of the Biblical Canon el académico Lee Martin McDonald dice que podría haber correspondencia entre el canon afirmado por el fariseo Josefo en el siglo I y el posterior canon explicitado en Baba Batra 14b, que corresponde al canon protestante. Pero en esa propia cita McDonald no lo afirma con certeza sino solo como una posibilidad: «Los libros individuales en esas colecciones posiblenmente sean los mismos», Es más, si uno revisa las publicaciones más recientes de McDonald, verá que más bien él se termina inclinando por desdeñar la idea de un canon
fariseo cerrado en el siglo I e idéntico al canon del AT protestante. Por ejemplo, en un paper de 2020 McDonald indica que un canon judío definido, incluso para fariseos, sería una cosa no del siglo I sino del siglo II: “Los Escritos se convirtieron posteriormente en un canon más precisamente definido y ordenado de Escrituras autoritativas para los elementos sobrevivientes del Judaísmo (principalmente judíos fariseos) en el siglo II d.C.»12)
Lawrence Schiffman, Texts and Traditions, Ktav Publishing, Hoboken, 1998, p. 119
Lawrence Schiffman, Texts and Traditions, op. cit., p. 120
Frank Moore Cross, «The Biblical scrolls from Qumran and the canonical text», en: James Charlesworth, The Bible and the Dead Sea Scrolls, Baylor University Press, Waco, 2006, vol. 1, p. 70.
Lee Martin McDonald, The Formation of the Biblical Canon, Ed. Bloomsbury, London, 2017, vol. 1, p. 261.
Lee Martin McDonald, «Fluidity in the early formation of the Hebrew Bible», Hebrew Studies, vol. 61, 2020, p. 85
