La agencia reguladora
La útima instancia, cualquier manipulación por parte del fabricante del fármaco sería inútil si la agencia de análisis de fármacos a la que el fabricante presenta el estudio comprobase escrupulosamente su credibilidad de acuerdo con normas objetivas. Pero las empresas farmacéuticas parecen ejercer su influencia también en este caso y obstaculizan la investigación
independiente: En 2012, la Union of Concerned Scientists encuestó a 1000 científicos empleados por la FDA. La FDA (Food and Drug Administration) es la autoridad reguladora de los medicamentos en Estados Unidos y se considera la autoridad más importante de aprobación de medicamentos en todo el mundo. El 61% de ellos afirmó conocer casos en los que «representantes políticos del Departamento de Salud y Servicios Humanos o de la FDA interfirieron de forma inapropiada en las decisiones de la FDA». Una quinta parte declaró que a ellos mismos se les había «pedido que excluyesen o cambiasen
indebidamente la información técnica o que alterasen sus conclusiones en un documento científico de la FDA por razones no científicas». Solo el 47% considera que la FDA «proporciona habitualmente información completa y precisa al público». Aún más tajante fue David Graham, el director asociado de investigación de la División de Seguridad de los Medicamentos de la FDA, que declaró ante el Comité de Finanzas de los Estados Unidos: «La FDA se ha convertido en un agente indirecto de la industria».
Para influir directamente en la aprobación de un medicamento, hay que captar a los directivos de las autoridades o a los políticos que ejercen influencia sobre ellas. La corrupción es difícil de probar en este ámbito, porque es legítimo ofrecer a los empleados de las agencias de control o a los responsables políticos la perspectiva de un futuro profesional lucrativo en una empresa farmacéutica.
Esto hace que los sobornos directos sean superfluos. Un buen ejemplo de ello lo dio el propio director de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en 2011: La EMA supervisa la industria farmacéutica en toda Europa y ha asumido la responsabilidad de las autoridades correspondientes en los distintos países miembros. En diciembre de 2010, Thomas Lönngren dimitió como director responsable de la EMA. El 28 de ese mismo mes, comunicó por carta al Consejo de Administración de la EMA apenas cuatro días, el 1 de enero de 2011, pasaría a trabajar como consultor en la industria farmacéutica. Un informe publicado en 2011 por Corporate Europe Observatory informa de 15 casos similares de ejecutivos de la UE que pasaron por la puerta giratoria entre el gobierno y la industria. Esto demuestra que los grupos de presión y la influencia política son rampantes, como en todas partes, también en el sector farmacéutico. Las empresas farmacéuticas y las agencias de pruebas cambia
n regularmente su personal a través de la puerta giratoria. Los conflictos de intereses que surgen automáticamente por ello plantean la cuestión de si la salud de los pacientes sigue siendo la máxima prioridad
http://www.corporateeurope.org/p ublicati ons/block-revo lving-door
Survey of FDA Scientists shows they feel pressureto exclude..: Oncology Times (Internet): http://jour
nals.lww.com/oncology-times/re.8.aspx Survey_of_FDA_Scientists_Shows_They_Fulltext/2006/08250/Feel Pressu
alter-eu.org/sites/default/files/documents/lonngrendoc.pdf
