Los cielos declaran la gloria de Dios, y el firmamento proclamo la obra de sus manos

Con esta esperanza, pues, que nuestras almas estén unidas a Aquel que es fiel en sus promesas y recto en sus juicios. El que manda que no se mienta con mayor razón no mentirá; porque nada es imposible para Dios, excepto el mentir. Por tanto, que nuestra fe en Él se enardezca dentro de nosotros,Sigue leyendo «Los cielos declaran la gloria de Dios, y el firmamento proclamo la obra de sus manos»