Oración

​Mirad qué amor nos ha tenido el Padre . Para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Amén

Evangelio

​Aleluya, aleluya.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.

Aleluya.
EVANGELIO

Mt 16, 24-28.
¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?
 Lectura del santo Evangelio según san Mateo. 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del Hombre con majestad».
Palabra del Señor

Oración

​El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén

Evangelio

​Aleluya, aleluya.

Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.

Aleluya.
EVANGELIO

Mt 16, 13-23.
Tú eres Pedro y te daré las llaves del Reino de los cielos.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe y preguntaba a sus discípulos: –¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Ellos contestaron: –Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. El les preguntó: –Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: –Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: –¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Ahora te digo yo: –Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo,

y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo. Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: –¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte. Jesús se volvió y dijo a Pedro: –Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.
Palabra del Señor

Oración

​Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.  Amén

Evangelio

​EVANGELIO

Mt 15, 21-28.
Mujer, qué grande es tu fe.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: –Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo. El no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: –Atiéndela, que viene detrás gritando. El les contestó: –Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: –Señor, socórreme. El le contestó: –No está bien echar a los perros el pan de los hijos. Pero ella repuso: –Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos. Jesús le respondió: –Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor

Oración

​Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob. A tu nos encomendamos, en tu esperamos. Amén

Evangelio

​Aleluya, aleluya.

Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. 

Aleluya.

EVANGELIO

Mt 14, 22-36.
Mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
 Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: –¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó: –Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua. El le dijo: –Ven. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: –Señor, sálvame. En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: –¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado? En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: –Realmente eres Hijo de Dios. Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron curados.
Palabra del Señor

Oración

​Ven, Señor, en ayuda de tus hijos; derrama tu bondad inagotable sobre los que te suplican, y renueva y protege la obra de tus manos en favor de los que te alaban como creador y como guía. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

​Aleluya, aleluya.

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Aleluya.
EVANGELIO

Mt 14, 13-21.
Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:

–Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Jesús les replicó: –No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer. Ellos le replicaron:

–Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces. Les dijo: –Traédmelos. Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor