II Corintios 5
5:1 Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos.5:2 Y así suspiramos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitación celeste,5:3 si es que nos encontramos vestidos, y no desnudos5:4 Los que estamos en esta tienda suspiramos abrumados. No es que queramos ser desvestidos, sino más bien sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.5:5 Y el que nos ha destinado a eso es Dios, el cual nos ha dado en arras el Espíritu.5:6 Así pues, siempre llenos de buen ánimo, sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, vivimos desterrados lejos del Señor,5:7 pues caminamos en fe y no en visión…5:8 Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.5:9 Por eso, bien en nuestro cuerpo, bien fuera de él, nos afanamos por agradarle.5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal.
Arte por Robert Carter – UK
