Nadie puede servir a 2 señores


Pero como, por lo que se nos ha dicho, algunos no han tenido dificultad en afirmar y difundir públicamente que la dicha pena de excomunión impuesta por nuestro Predecesor ya no es efectiva porque la Constitución relativa no ha sido confirmada por nosotros, casi como si es necesaria la confirmación explícita del sucesor para que las Constituciones Apostólicas mantengan su validez;
y habiéndonos sugerido, por algunas personas piadosas y temerosas de Dios, que sería muy útil eliminar todos los subterfugios de los calumniadores y declarar la uniformidad de Nuestra alma con la intención y voluntad del mismo Predecesor, añadiendo a su Constitución el nuevo voto de Nuestra Confirmación;
Nosotros ciertamente, hasta ahora, cuando hemos tenido la amabilidad de conceder la absolución de la excomunión incurrida, muchas veces antes y principalmente en el pasado año del Jubileo, a muchos fieles verdaderamente arrepentidos y apenados por haber transgredido las leyes de la misma Constitución y que seguro de corazón de alejarse por completo de Sociedades y Conventos semejantes, y que en lo futuro no volverían jamás; o cuando concedimos a los Penitenciarios delegados por Nosotros la facultad de impartir la absolución en Nuestro nombre y con Nuestra autoridad a los que recurrieron a los mismos Penitenciarios; y cuando con solícita vigilancia no descuidamos que los Jueces y Tribunales competentes procedieran en proporción al delito cometido contra los violadores de la misma Constitución, que efectivamente se cumplió varias veces; ciertamente hemos aportado argumentos no sólo probables, sino del todo evidentes e indubitables, por los cuales debieron entenderse las disposiciones de nuestra alma y la firme y deliberada voluntad de consentir con la censura impuesta por el antedicho Clemente Predecesor. Si una opinión contraria se extendiera a nuestro alrededor, seguramente podríamos despreciarla y someter Nuestra causa al justo juicio de Dios Todopoderoso, pronunciando aquellas palabras que una vez fueron recitadas en el curso de los servicios sagrados: «Concede, oh Señor, te suplicamos, que no curemos las calumnias de las almas perversas, pero una vez aplastada la perversidad misma, te suplicamos que no permitas que seamos afligidos por calumnias injustas o envueltos en halagos astutos, sino más bien que amemos lo que Tú mandas «. Así informa un antiguo misal atribuido a San Gelasio, Nuestro Predecesor, y que por el Venerable Siervo de Dios Cardenal Giuseppe Maria Tommasi fue incluido en la Misa titulada Contra los calumniadores.
Pope Benedict XIV – Providas Romanorum, an Apostolic constitution in 1751

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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