EL SACERDOCIO CATÓLICO




Ante la prolongada crisis que viene atravesando el sacerdocio desde hace muchos años, me ha parecido necesario remontarse a las raices más hondas del problema. Hace tiempo inicié un trabajo de reflexión teológica, pero la edad y cierta fatiga me llevaron a abandonarlo. Mis conversaciones con el cardenal Sarah me han proporcionado la energía necesaria para retomarlo y concluirlo.

En los fundamentos de la grave situación en la que hoy se encuentra el sacer- docio existe un defecto metodológico en la acogida de la Escritura como Palabra de Dios El abandono de la interpretación cristológica del Antiguo Testamento ha llevado a muchos exégetas contemporáneos hacia una teología del culto deficiente. No han entendido que, lejos de abolir el culto y la adoración debidos a Dios, Jesús los asumió y les dio cumplimiento en el acto de amor de su sacrificio. Algunos han llegado a rebatir la necesidad de un sacerdocio auténticamente cultual en la Nueva Alianza

En la primera parte de mi estudio he querido poner de relieve la estructura exegética fundamental que permite una teología del sacerdocio acertada.

En la segunda parte, aplicando esta hermenéutica al estudio de tres textos, he expuesto las exigencias del culto en espíritu y en verdad.

En adelante el acto cultual se caracteriza por la ofrenda de la totalidad de su vida en el amor. El sacerdocio de Jesucristo nos introduce en una vida que consiste en hacerse uno con Él y renunciar a todo lo que solo nos pertenece a nosotros. Para los sacerdotes ese es el fundamento de la necesidad del celibato, así como de la oración litúrgica, la meditación de la Palabra de Dios y la renuncia a los bienes materiales.

Agradezco al estimado cardenal Sarah haberme brindado la ocasión de vol- ver a saborear los textos de la Palabra de Dios que han guiado mis pasos cada día de mi vida sacerdotal.

Joseph Ratzinger Benedicto XVI
Desde lo más hondo de nuestros corazones (Mundo y Cristianismo) Sarah, Cardenal Robert

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja un comentario