Los «modernizantes»
Cambiar el significado de los conceptos es aberrante
Los modernistas eran sólo la punta del iceberg, la vanguardia de un movimiento mucho más vasto, la
mayoría de cuyos miembros, permaneciendo al interior de la Iglesia, pudo llevar adelante el trabajo secreto y silencioso» planteado por Tyrrell. Éstos, a veces llamados «modernizantes», no querían llegar rápido a las últimas consecuencias. Sobre todo, tomaban un cuidado extremo en evitar formulaciones que tuviesen sabor de heterodoxia. El neomodernismo de los años 1930-1950 deriva en larga medida del trabajo de estos modernizantes. Las tendencias modernizantes darán origen a la Nouvelle Théologie, precursora de la teología de la liberación.
El principal foco de la tendencias modernizantes era Le Saulchoir, una facultad teológica de la provincia dominicana francesa. Eran años de gran fermentación teológica. El P. Yves Congar, figura clave de la Nouvelle Théologie, hablará del «gran despertar de los años 1928-1938». Al Saulchoir se añade luego, como promotora de las nuevas tendencias, la facultad teológica jesuita de Lyon
Fourvière.
El trabajo efectuado en estos centros era muy singular. Se trataba de adaptar la doctrina católica a las nuevas tendencias del siglo XX, evitando sin embargo el tipo de formulaciones demasiado claras que había provocado la ruina de los modernistas. En la larga entrevista concedida en 1975 a Jacques Duque sne, evocando la aventura de la Nouvelle Théologie, Chenu explica cómo la búsqueda de «bellas fórmulas», congiros senmánticos a veces no fáciles de seguir, diciendo una cosa que quería decir otra,
constituyó un aspecto importante de su trabajo teológico. Quizá podamos descubrir aquí el origen del arte, muy difundido después en ambientes teológicos, de las formulaciones ambiguas, que pueden admitir una correcta hermenéutica, pero que en realidad significan otra cosa.
También contribuía al éxito de la empresa una cierta astucia en publicitar las nuevas doctrinas. Mientras en libros y revistas se presentaban sólo las formulaciones más moderadas, las extremistas circulaban en forma de samizdats mimeografiados, sobre todo en los seminarios y las universidades.
Si, retrospectivamente, el rumbo dominante de esta elaboración doctrinal aparece hoy de modo bastante claro, vistas las ruinosas consecuencias que acarreó, es comprensible que su naturaleza furtiva pueda haber ilusionado algunos contemnporáneos. Tanto más que algunos aspectos originarios de tal elaboración eran quizá válidos, y habrían podido contribuir a la teología moderna si no hubiesen sido desviados. De ahí la distinción, hecha por ejemplo por el jesuita espaňol Joaquín Salaverri, firme opositor de las nuevas doctrinas, entre algunos aspectos originariamente «sanos» y otros «extremistas», que al final preponderaron. Es claro que, en el presente estudio, nos referimos exclusivamente a las tendencias antecesoras de la teología de la liberación.
De este modo los extremistas desarrollaron una Nouvelle Théologie herede del modernismo y precursora de la teología de la liberación. «El cambio de perspectiva operado dolorosa y trágicamente con el modernismo fue retomado y repropuesto por la Nouvelle Théologie», explica el P. Germano Pattaro, docente de teología en el Seminario Patriarcal de Venecia, aquí la fuente contaminada de donde procede la mayor parte de los errores teológicos modernos
Germano Corso di dell’ecumenismo, Queriniana, Brescia 1985, p. 344. PATTARO, teologia
