El marxismo como instrumento teológico



Invirtiendo el proceso teológico, la Tdl no asume la Revelación como punto de partida de su análisis, sino las situaciones concretas sociales, políticas, económicas y culturales de los «pobres» y de los «oprimidos» en lucha por su «liberación», y los procesos históricos que de ellas se derivan. Ahora bien, dicen los teólogos de la liberación, puesto que ni las Sagradas Escrituras ni la teología ofrecen criterios científicamente válidos de análisis social, es preciso buscarlos en otros lugares. Habrían podido elegir la Doctrina Social de la Iglesia, enseñada por los papas a partir de León XII. O los criterios propuestos por las escuelas sociológicas de moda. Ellos, en cambio, han optado nada menos que por el materialismo histórico, es decir, por el marxismo. Esta elección es comprensible si se considera que el núcleo de su análisis es la lucha dialéctica entre los «oprimidos» y los «opresores» El teólogo de la liberación norteamericano Robert McAfee Brown observa al respecto: «Aquellos que en la Iglesia toman parte en la lucha de liberación emplean otro recurso para comprender su mundo y su fe: el análisis social. La teologia no ofrece planes de acción concretos ni la Biblia proporciona todos los instrumentos necesarios para comprender el mundo contemporáneo. (..) Algunas de las percepciones para tal análisis descriptivo provienen del marxismo. Este punto debe ser afrontado», En otro lugar
afirma: «Sería estúpido fingir que no existe gran cantidad de análisis marxista en el modo en el cual los teologos de la liberación ven el mundo»

La adopción del análisis marxista – un punto esencial de la crítica que hizo la Santa Sede a la Tdl en 1984 – no proviene de razones coyunturales, sino de una precisa opción ideológica. Tras enumerar las distintas herencias filosóficas que confluven en la Tdl, Gustavo Gutiérrez explica la principal de ellas: «A esto se añade la influencia del pensamiento marxista centrado en la praxis, dirigido a la transformación del mundo. (…) Su importancia se ha acentuado en el clima cultural de los últimos tiempos. Son muchos los que piensan, por eso, con Sartre que ‘el marxismo como marco formal del pensamiento filosófico de hoy, no es superable’. El teólogo peruano coloca esta elección dentro de un cuadro más amplio: «La teologia contemporánea se halla en un insoslayable y fecundo diálogo con
el marxismo. Y es, en gran parte, estimulado por él que, apelandoa sus propias fuentes, el pensamiento teológico se orienta hacia una reflexión sobre el sentido de la transformación de este mundo y sobre la acción del hombre en la historia.», No es de extrañar, por tanto, que el brasileňo Luiz
Alberto Gomes de Sousa llegue a declarar: «Para la teologia de la liberación no existe, actualmente, otra reflexión teórica mejor que el marxismo, que está insertado en la praxis de la realidad. (..) Hay una opción teórica que hay que tomar como mediación, como disciplina y táctica eficaz», Igualmente, explícito es Leonardo Boff, uno de los más destacados representantes de la Tdl: «Lo que proponemos
no es teologia en el marxismno, sino marxismo, materialismo histórico, en la teologia»,

Así, los teólogos de la liberación asumen el análisis marxista y aplican sus postulados a la realidad social, económica, cultural, histórica. ¡Y después llaman a sus conclusiones obviamente, condicionadas por el método de análisis empleado –»teología»! Insistimos una vez más: no se trata de una opción meramente coyuntural, sino conscientemente ideológica.

Esta fuerte dependencia del marxismo es incluso ensalzada por algunos teólogos de la liberación, como el jesuita español Ignacio Ellacuría, entonces Rector de la Universidad Centroamericana Simeón Cañas, injustamente mente asesinado en 1989. Luego de haber establecido que el impacto del marxismno sobre la Iglesia ha traído «consecuencias cristianas altamente positivas», Ella curía
escribe: «Seria incorrecto negar el influjo del marxismo a la hora de justifcar por qué hay que estar históricamente al lado de los pobres. (…) En general, puede decirse que el marxismo teórico y el marxismo práctico, no tanto el de los partidos burocratizado como de los movimientos revolucionarios, han tenido un influjo importante en algo en mismo altamente positivo y profundamente cristiano como la resituación del lugar social de la Iglesia, y cómo es la activación de la opción preferencial por los pobres»

Robert MCAFFEE BROWN, The Preferential Option for the Poor’ and the Renewal of Faith, in Churches in Struggle. Liberation Theology and Social Change in North America, ed. William K. TABB, p. 15

Robert MCAFFEE BROWN, A Preface and a Conclusion, in Theology in the Americas, ed. Sergio TORRES y John EAGLESON, p. xvii

Gustavo GUTIÉRREZ, Teologia della liberazione, p. 63

Luiz Alberto GOMES DE SOUSA, cit. in Roger VECKEMANS, Expansión mundial de la Teologia de la liberación latinoamericana, in Socialismo y Socialismos en América Latina, CELAM, Secretariado General del CELAM, Bogotá 1977, p. 276.

Leonardo BOFF, Marxismo na Teologia, in «Jornal do Brasil», 6 aprile 1980, cit. in Plinio CORREA DE OLIVEIRA, Gustavo Antônio SOLIMEO, Luiz Sergio SOLIMEO, As CEBs, p. 147

Ignacio ELLACURÍA, El auténtico lugar social de la Iglesia, in Desafios Cristianos, ed. MISIÓN ABIERTA, Lóguez Ediciones, Madrid 1988, pp. 81-82.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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