No más humana ni verdaderamente más benévola



En un régimen totalitario, vivir dentro o fuera del campo de concentración no supone realmente una diferencia esencial, sino más bien de grado. El campo agudiza condiciones que existen, de hecho, en la sociedad que lo rodea. El campo no es una anomalía de esa sociedad, sino la más plena realización de su lógica. En su ideal más extremo, el totalitarismo quisiera hacer de la sociedad entera un enorme campo de concentración. En la jerga de los campos soviéticos, <el mundo fuera de la alambrada no era llamado «libertad», sino bolshaya zona, la «zona de la gran prisión», más grande y menos mortífera que la «pequeňa zona» del campo, pero no más humana ni verdaderamente más benévola»

Applebaum, Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos, p. 21

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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