La doctrina católica enseña que Dios es al mismo tiempo inmanente y trascendente respecto del universo creado. Una cosa puede estar presente en un ser o en un lugar de tres modos:
– Por presencia, visión o conocimiento, como los estudiantes están presentes para el maestro que los está mirando desde su estrado;
– Por potencia, influencia o poder, cuando la influencia de un ser se hace serntir también sin estar materialmente presente, como la autoridad del rey está presente en todo el reino;
– Por esencia o sustancia, cuando una cosa está realmente presente en el lugar.
Dios está presente en la creación en estos tres modos. Por conocimiento, porque nada huye a su atención; por potencia, porque todo está sujeto a su gobierno; por esencia, porque El está en todas las cosas como causa, gobernador y sostenedor de su ser, Santo Tomás dedica una sección entera de la Suma Teológica (I, 4. 8) a la “praesentia Dei in rebus». Explica el Doctor Angélico que «Dios está en todas las cosas, no ya como parte de su esencia, o como una cualidad suya accidental, sino como el agente está presente en la cosa en la cual opera», Dios no sólo ha creado las cosas de la nada, o sea que les ha dado la totalidad de su ser, sino que las sostiene en el ser. Las cosas creadas son seres per accidens y por participación en el Ser per se. Las criaturas deben ser constantemente sostenidas por Dios de modo a no retornar a la nada. Como cada acción de Dios es indistinguible de Su esencia, entonces El está realmente presente en cada cosa a través de la acción divina que la mantiene en su existencia, Del mismo modo, Dios está realmente presente en todo por vía de la acción divina que gobierna la creación (Divina Providencia). No obstante tal inmanencia de Dios en la creación, la doctrina católica enseña que, después de haber creado el universo de la nada, Dios resta infinitamente diverso (otro) y trascendente a la creación. Su sustancia no puede ser de ningún modo confundida con la del universo, ni sus acciones como inmanentes a él. Así la trascendencia de Dios se define como «el atributo por el cual Dios es concebido como un Ser personal, absolutamente independiente del universo que Él ha creado con un acto de libre voluntad»
Toda confusión acerca de este punto crucial lleva a la atenuación de la distinción entre Dios y la creación, resultando en formas de inmanentismo por el cual Dios es concebido como inmerso en la historia e indistinguible de ella (inmanentismo historicista), o bien – en un grado aún más radical de inmanentismo – como inmerso en el cosmos e indistinguible de él (panteísmo)
S. Tomás de AQUINO, Summa Theologiae, I, q. 8.
Antonio ROYO MARIN, Dios y su obra, BAC Madrid 1968, pp. 81-86
Réginald GARRIGOU-LAGRANGE, Les diverses formes du pantheisme refutées par S. Thomas, Apéndice a Dieu. Son Existence et sa Nature, pp. 783-790.
Régis JOLIVET, Vocabulaire de la Philosophie, Emmanuel Vitte, Paris 1946, p. 187
