Antes de convertirse en economista y comunista de renombre, Marx fue un humanista. Hoy en día
la tercera parte del mundo es marxista. El marxismo, en una u otra forma, es también abrazado por
muchos en los países capitalistas. Hay aun hasta cristianos, más aún, hasta clérigos, algunos en altas
posiciones, que están seguros de que mientras que Jesús puede haber tenido las respuestas correctas
en cuanto a cómo ir al cielo, Marx tenía las respuestas correctas en cuanto a cómo ayudar a los
hambrientos, destituidos y oprimidos de la tierra. Dicen que Marx era muy humano, que lo dominaba una idea: cómo ayudar a las masas explotadas. Lo que las empobrece, mantenía él, es el capitalismo.
Una vez que este sistema corrompido es derrocado, tras un período de transición de dictadura del proletariado, surgirá una sociedad en la cual todo el mundo trabajará de acuerdo con sus habilidades, en las fábricas y granjas pertenecientes a la colectividad, y serán recompensados de acuerdo con sus necesidades. No existirá un estado gobernando sobre el individuo, ni existirán guerras, ni revoluciones: solamente una hermandad perpetua y universal. Para que las masas puedan lograr la felicidad, se necesita ir más allá de la derrocación del capitalismo. Marx escribe:
«La abolición de la religión como felicidad ilusoria del hombre es un requisito para la verdadera
felicidad. El llamado al abandono de sus ilusiones con respecto a su condición es un llamado al
abandono de una condición que requiere ilusiones. La crítica de la religión es, por lo tanto, la critica de este valle de lágrimas cuyo halo es la religión».-1
Marx fue anti-religioso porque la religión obstruye la realización del ideal comunista, considerado
por él como la única respuesta a los problemas del mundo. Así es como los marxistas explican, su posición. Hay clérigos que la explican del mismo modo. El Rdo. Ostereicher (Inglaterra) dijo en un sermón: Marx fue anti-religioso porque la religión obstruye la realización del ideal comunista, considerado por él como la única respuesta a los problemas del mundo. Así es como los marxistas explican, su posición. Hay clérigos que la explican del mismo modo.
El Rdo. Ostereicher (Inglaterra) dijo en un sermón: «El comunismo, en cualquiera de sus variadas formas de expresión presente, tanto buenas como malas, fue en su origen un movimiento en pro de la emancipación de la explotación del hombre por el hombre. Sociológicamente, la lglesia estuvo y está aun básicamente del lado de los explotadores del mundo. Karl Marx, cuyas teorías apenas encubren una pasión por la justicia y la hermandad que tiene sus raíces en los profetas hebreos, aborrecía la religión porque ésta era usada como instrumento para perpetuar un status quo en el cual los niños eran esclavos y trabajaban hasta perecer para enriquecer a otros, aquí en Inglaterra. Hace cien años no era cuestión de broma decir que la religión es el opio de los pueblos. … Como miembros del Cuerpo de Cristo, tenemos que venir en sencilla penitencia, sabiendo que tenemos una gran deuda con cada comunista.»
El marxismo impresiona debido a su éxito, pero el éxito no prueba nada. Los curanderos a menudo
tienen éxito también. El éxito confirma tanto el error como la verdad. Los fracasos son valiosos
cuando abren el camino a una verdad más profunda. Se debe hacer un análisis de algunas de las
obras de Marx, sin tener en cuenta el éxito que hayan o no tenido. En su temprana juventud, Karl Marx fue cristiano. La primera obra escrita se titula La Unión de los Fieles con Cristo. En ella leemos estas hermosas palabras:
«Por medio del amor de Cristo volvemos nuestros corazones al mismo tiempo hacia nuestros hermanos, quienes están interiormente ligados a nosotros y por quienes El se dio a Sí mismo en sacrificio»-
Así que Marx conocía un modo mediante el cual los hombres pueden convertirse en hermanos
queridos los unos de los otros. Es el cristianismo. Continúa diciendo:
«La unión con Cristo proporcionaría una elevación interna, un consuelo en la angustia, una calma
confiada y un corazón sensitivo al amor humano, a todo lo noble y grande; no por motivos de ambición y gloria, sino solamente por causa de Cristo. «
Aproximadamente por la misma época Marx escribió en su Tesis, Consideraciones de un joven al
Escoger su Carrera: «La religión en si nos enseña que el ldeal hacia el cual nos dirigimos se sacrificó a Sí mismo por la humanidad, y ¿quién se atreverá a contradecir afirmación tal? Si hemos escogido la posición en la cual podemos lograr el máximo para El, entonces las cargas nunca nos abrumarán, porque son sólo sacrificios hechos por el bien de todos.»
Marx, Karl und Friedrich Engels. Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie. Einleitung, (Critica de la Filosofía de la Ley de Hegel. Introducción) MECA, I, i (1), 607-608,
Rev. Paul Oestreicher. Sermons from Great St. Mary’s (Sermones de Santa Maria Mayor), (Londres: Fontana, 1968) 278-280.
Marx, Karl. Die Vereinigung der Gläubigen mit Christo. (La Unión de los Fieles con Cristo). MEW, Volumen Supl. 1, 600.
Marx, Karl. Betrachtung eines Jünglings bei der Wahl eines Berufes. (Consideraciones de un Joven al Escoger su Carrera) MEW, Vol. Supl. I, 594.
Marx and Satan (1976), Richard Wurmbrand
