Y Dios es bueno según la visión en que se aparecerá a los limpios de corazón. Está escrito: ¡Oh cuán bueno es el Dios de Israel para los rectos de corazón! (Sal. 73, 1) Pero cuando los réprobos vean al juez, no les parecerá bueno, porque no aparecerán en su presencia con alegre corazón: entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra (Ap. 1, 7); y en su número se comprende a todos los obradores del mal y a todos los infieles. Por eso, al que, en busca de un consejo, en afanes de vida eterna, le llama Maestro bueno, le responde Jesús: ¿Por qué me preguntas sobre lo bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios (Mt. 19, 17). Y, en cambio, este mismo Señor llama bueno al hombre. El hombre bueno, dice, del buen tesoro del co razón saca cosas buenas; pero el hombre malo, del viciado tesoro de su corazón saca cosas malas (Mt. 12, 35).
LA TRINIDAD
De Hipona, San Agustín
