Estimad soberanamente la inapreciable gracia santificante, que ha sido derramada en vuestro corazón por el Espíritu Santo en el bautismo. Guardad lo que habéis prometido y ejercitaos en continuos actos de fe, esperanza y caridad
Evangelio
San Mateo 15:21-28
Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.» Pero él no le respondió palabra.Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Despídela, que viene gritando detrás de nosotros.» Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!» Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.» «Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor

Oración
Pedid insistentemente el socorro del divino Espíritu y la intercesión de María, para imitar las virtudes de Jesucristo que es el modelo de las mismas, para que os hagáis conformes a la imagen del Hijo de Dios
Evangelio
San Mateo 12:38-50
Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver un signo hecho por ti.» Mas él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Un signo pide, y no se le dará otro signo que el signo del profeta Jonás Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. «Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo, pero no lo encuentra. Entonces dice: `Me volveré a mi casa, de donde salí.’ Y al llegar la encuentra desocupada, barrida y en orden. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio. Así le sucederá también a esta generación malvada.» Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.» Pero él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre de los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»
Palabra del Señor

Historia de los marranos
[Los conversos] formaban en el organismo de la nación un extenso cuerpo extraño, imposible de asimilar y muy dificil de abandonar (…). Fue, sin embargo, notorio que [los conversos] eran cristianos sólo de nombre, observando en público un mínimo de la nueva fe y en privado un máximo de la antigua (.). De la misma manera, hubo una gran masa de conversos dentro de la grey de la Iglesia Cristiana, trabajando insidiosamente por su propia causa dentro de las diversas ramas del cuerpo político y eclesiástico, condenando en forma abierta muchas veces la doctrina de la Iglesia y contaminando con sus influencias la masa total de los creyentes. El bautismo apenas hizo poco más que convertir a una considerable porción de judíos, de infieles fuera de la Iglesia, a herejes dentro de la misma. Era lógico y aun justificado, que desde todos los púlpitos se oyeran apasionados sermones llamando la atención sobre la mala conducta de los nuevos cristianos y apremiando a la toma de medidas para desenmascararlos
CECIL RotH, History of the Marranos, 27, 30, 3 1;
PHILP W. POWELL, Árbol de odio, Iris de paz, Madrid 1991, 74

Oración
Bautizado, pues, Jesús, al instante que salió del agua, se le abrieron los cielos, y vio bajar el Espíritu Santo a manera de paloma, y posar sobre El.” (Mat. 3, 16.)
Evangelio
San Mateo 21:10-17
Y al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. «¿Quién es éste?», decían. Y la gente decía: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.» Entró Jesús en el Templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas. Y les dijo: «Está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración. ¡Pero vosotros estáis haciendo de ella una cueva de bandidos!» También en el Templo se acercaron a él algunos ciegos y cojos, y los curó. Mas los sumos sacerdotes y los escribas, al ver los milagros que había hecho y a los niños que gritaban en el Templo: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron y le dijeron: «¿Oyes lo que dicen éstos?» «Sí -les dice Jesús-. ¿No habéis leído nunca que De la boca de los niños y de los que aún maman te preparaste alabanza?» Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, donde pasó la noche.
Palabra del Señor

Llegará la hora en que ya no OS hablaré más en enigmas, antes claramente OS hablaré del Padre
Cuando Cristo haya consignado el reino al Padre, es decir, cuando haya conducido a los creyentes, que viven ahora de fe, por los cuales intercede como mediador, a la contemplación, por la cual gemimos y suspiramos; pues pasado el trabajo y terminada la fatiga, ya no intercederá por nosotros. Tal es el sentido de las palabras que siguen: Esto os lo he dicho en parábolas; llegará la hora en que ya no OS hablaré más en enigmas, antes claramente OS hablaré del Padre. Que fue decir: Cesarán las semejanzas cuando la visión sea cara a cara. Cuando dice: Claramente os hablaré del Padre, es como si dijera: Os manifestaré claramente al Padre. Y dice hablaré, porque es su Verbo. Sigue el texto: Aquel dia pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amáis y creéis que yo he salido de Dios. Sali del Padre y vine al mundo, de nuevo dejo el mundo y voy al Padre (Jn. 16, 25-28).
¿Qué significa salí del Padre, sino que me manifesté inferior en mi forma de criatura asunta, no en la forma en la que Soy igual al Padre? Y ¿qué quiere decir vine al mundo, sino que mostré a los ojos de los pecadores, que aman este mundo, la forma de esclavo que tomé anonadándome? Y ¿qué significa de nuevo dejo el mundo, sino que substraigo a la vista de los amadores del mundo lo que vieron? Y qué quiere decir voy al Padre, sino que enseño a mis fieles la doctrina de mi igualdad con el Padre? Los que esto creen, dignos son de pasar de las sombras de la fe a las claridades de la visión, cuando el Dijo consigne el reino del Padre.
Los fieles redimidos con su sangre son este reino de Cristo, por los cuales ahora intercede; pero al arribar a la etapa final, donde es igual al Padre, les hará adherirse a Él y no intercederá por ellos. El mismo Padre dice, OS ama. Intercede ahora como inferior, entonces escuchará con el Padre en cuanto igual Y no se separa del Padre cuando dice: El Padre os ama, antes insinúa y nos da a entender, como noté más arriba, que, al mencionar una persona de la Trinidad, es menester sobrentender siempre las otras dos. Así, estas palabras: El Padre os ama, deben igualmente entenderse del Hijo y del Espíritu Santo; y no porque ahora no nos ame, pues no ha perdonado a su propio Hijo y lo ha sacrifi cado por nosotros (Rm. 8, 32), sino porque no nos ama como somos, sino como seremos. A los que así ama en el tiempo, conserva en la eternidad, cuando el que por nosotros ahora intercede haya consignado el reino a Dios Padre. Entonces ya no rogará al Padre, porque el mismo Padre nos ama. Y ¿cómo merecer este amor si no eS mediante la fe en las promesas antes que llegue la visión?
La fe nos conducirá a la visión, porque nos amará tales como quiere que seamos, no cuales nos odia por lo que somos, pues nos exhorta y ayuda para que no queramos ser siempre malos.
De Trinitate. Agustín de Hipona

Mateo 5, 48: «Sed perfectos como vuestro Padre celestiales perfecto»
Así es que cuando decimos «Hágase tu voluntad», oramos Por nuestro cumplimiento de los mandatos de Dios. Ahora bien, esta voluntad de Dios se cumple en los justos, pero aún no en los pecadores. A los justos se les designa por el cielo; a los pecadores, por la tierra.
Así es que pedimos que se haga la voluntad de Dios «asi en la tierra», o sea, en los pecadores, «como en el cielo», esto es, en los justos,
Mas debemos observar que por el modo de hablar se nos revela la doctrina. En efecto, no dice Haz, ni tampoco Hagamos, sino que dice: «Hágase tu voluntad», porque dos cosas son necesarias para la vida eterna, a saber, la gracia de Dios y la voluntad del hombre, pues aunque Dios haya hecho al hombre sin el hombre, sin embargo no lo justifica sin él. San Agustin dice en su Comentario sobre San Juan: «Quien te creó sin ti no te justificará sin ti», porque Él quiere que el hombre coopere. Zacarías 1, 3: «Convertios a mí y Yo me convertiré a vosotros». Y el apóstol Pablo, 1 Corintios 15, 10: «Por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí»
Así es que no presumas de ti mismo, sino que confia en la gracia de Dios, ni tampoco te descuides sino que pon tu esfuerzo. Por lo cual no se dice «Que hagamos», para que no parezca que nada tiene que hacer la gracia de Dios; ni tampoco se dice «Haz», para que no parezca que nada tienen que hacer nuestra voluntad y nuestro esfuerzo; sino que se dice «Hágase» por la gracia de Dios, a la que se agrega nuestro cuidado y nuestro esfuerzo
Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos. Santo Tomás de Aquino

¡Qué benditos y maravillosos son los dones de Dios, amados! ¡Vida en inmortalidad, esplendor en justicia, verdad en osadía, fe en confianza, templanza en santificación!
Y todas estas cosas nosotros las podemos obtener. Qué cosas, pues, pensáis que hay preparadas para los que esperan pacientemente en Él? El Creador y Padre de las edades, el Santo mismo, conoce su número y su hermosura. Esforcémonos, pues, para que podamos ser hallados en el número de los que esperan pacientemente en Él, para que podamos ser partícipes de los dones prometidos. Pero, ¿cómo será esto, amados? Si nuestra mente está fija en Dios por medio de la fe; si buscamos las cosas que le son agradables y aceptables; si realizamos aquí las cosas que parecen bien a su voluntad infalible y seguimos el camino de la verdad, desprendiéndonos de toda injusticia, iniquidad, avaricia contiendas, malignidades y engaños, maledicencias y murmuraciones, aborrecimiento a Dios, orgullo y arrogancia, vanagloria e inhospitalidad.
Porque todos los que hacen estas cosas son aborrecidos por Dios; y no sólo los que las hacen, sino incluso los que las consienten. Porque la escritura dice: Pero al pecador dijo Dios: ¿por qué declaras mis ordenanzas, y pones mi pacto en tus labios? Tú aborreces mi enseñanza, y echaste mis palabras a tu espalda. Si ves a un ladrón, te unes a él, y con los adúlteros escoges tu porción. Tu boca multiplica maldades y tu lengua teje engaños. Te sientas y hablas mal de tu hermano, y contra el hijo de tu madre pones piedra de tropiezo, Tú has hecho estas cosas y guardas silencio. Pensaste, hombre injusto, que yo sería como tú? Pero te redargüiré y las pondré delante de tus ojos. Entended, pues, estas cosas, los que os olvidáis de Dios, no sea que os desgarre como un león y no haya quien os libre. El sacrificio de alabanza me glorificará, y éste es el camino en que le mostraré la salvación de Dios. (Sal. 50, 1 6-23)
Clemente de Roma, Epistola a los Corintios
Padres Apostólicos Siglo I
