Purgar

El fuego del amor no destruye al alma, sino que la convierte en sí mismo. Así como el fuego transforma la madera en fuego, el amor transforma el alma en amor

San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo, Libro II, cap. 6

Oración

El amor de la criatura es engañoso y mudable. El amor de Jesús es fiel y permanente.

Evangelio

San Juan 1:1-14
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada Lo que se hizo en ella era la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad.

El discurso de Malinas



En agosto de 1863 se realiza en Malinas, Bélgica, un Congreso Católico Internacional con fuerte presencia de los sectores liberales. El punto alto de la conferencia fue el discurso proferido por el conde Charles de Montalembert, un verdadero manifiesto del catolicismo liberal.

Según Montalembert, los católicos debían dejar de soñar con la civilización cristiana, y aceptar en cambio las libertades modernas y las instituciones democráticas que las encarnan. Es verdad que la Cristiandad medieval había constituido un orden magnífico, pero estaba muerta y sepultada. En lugar de aferrarse tan en vano a un mundo ya difunto, los católicos deberían aceptar el nuevo orden: “El diluvio democrático está en aumento, y acabará por cubrir todo». Cualquier intento de atajar este diluvio es utópico. Los católicos, concluía Montalembert, deben aceptar «estos hechos y estas realidades», descubriendo en ellas «valores evangélicos». El discurso generó un gran malestar. Durante el congreso mismo diversos prelados, entre los cuales el cardenal Nicholas Wiseman y el representante pontificio P. Mieczyslaw Ledóchowski, advirtieron a Montalembert. El Secretario de Estado de Su Santidad, cardenal Giacomo Antonelli, escribió después una carta al conde en la cual le hacía presente el parecer del Papa: «Los discursos son reprobables por su oposición a las enseñanzas de la Iglesia Católica»

JULIO LOREDO DE IZCUE. TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, UN SALVAVIDAS DE PLOMO PARA LOS POBRES

Portrait of Charles Forbes, Comte de Montalembert, ordered by the french museum of Versailles castel. This painting has been made after his death.

Sobre el purgatorio



«Las almas del purgatorio están tan unidas a la voluntad de Dios, que no pueden querer otra cosa que lo que Dios quiere. Por eso, aunque este estado sea doloroso, lo aceptan con gozo porque saben que ese fuego las está purificando para Dios»

Santa Catalina de Génova, Tratado del Purgatorio, n. 9

Oración

Conviene dejar un amor por otro; porque Jesús quiere ser amado él solo sobre todas las cosas

Evangelio

San Mateo 1:18-21
El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»

Compasión



Cuando los cronistas españoles del XVI describen las atrocidades que a veces hallaron en las Indias, es cosa notable que lo hacen con toda sencillez, sin cargar las tintas y como de paso, con una ingenua objetividad, ajena por completo a los calificativos y a los aspavientos. A ellos no se les pasaba por la mente la posibilidad de un hombre naturalmente bueno, a la manera rousseauniana, y recordaban además los males que habían dejado en Europa, nada despreciables.

En los misioneros, especialmente, Ilama la atención un profundísimo sentimiento de piedad, como el que refleja esta página de Bernardino de Sahagún sobre México:

<iOh infelicísima y desventurada nación, que de tantos y de tan grandes engaños fue por gran número de años engañada y entenebrecida, y de tan innumerables errores deslumbrada y desvanecida! iOh cruelísimo odio de aquel capitán enemigo del género humano, Satanás, el cual con grandísimo estudio procura de abatir y envilecer con innumerables mentiras, crueldades y traiciones a los hijos de Adán! iOh juicios divinos, profundísimos y rectísimos de nuestro Señor Dios! iQué es esto, señor Dios, que habéis permitido, tantos tiempos, que aquel enemigo del género humano tan a su gusto se enseñorease de esta triste y desamparada nación, sin que nadie le resistiese, donde con tanta libertad derramó toda su ponzoña y todas sus tinieblas!».

Y continủa con esta oración:

<iSeñor Dios,esta injuria no solamente es vuestra, pero también de todo el género humano, y por la parte que me toca suplico a V. D. Majestad que después de haber quitadotodo el poder al tirano enemigo, hagáis que donde abundó el delito abunde la gracia [Rm 5,20], y conforme a la abundancia de las tinieblas venga la abundancia de la luz, sobre esta gente, que tantos tiempos habéis permitido estar supeditada y opresa de tan grande tiranía!» (Historia lib.I, confutación)

Hechos de los Apóstoles en América,  José María Iraburu

El hombre anulado



El reino de la igualdad debe vigilar constantemente que nadie logre lo que otros no son capaces de lograr; que nadie desarrolle sus potencias individuales más allá de la media, so pena de convertirse en una «calamidad social»; que nadie desarrolle siquiera su inteligencia más allá de lo permitido; que nadie destaque del resto del rebaño. La sociedad igualitaria es, en realidad, una sociedad de hombres anulados, mediocres y conformistas, con sus individualidades guillotinadas por los «administradores
de lo común», La persona ha quedado totalmente disuelta en el colectivo, y Babeuf no ha podido oponer al «despotismo de los mercaderes» nada más que un nuevo tipo de despotismo: el despotismo de los igualadores.

Pero la realidad política que enfrenta Babeuf tiene un color particular, que hace que su relación con el pueblo resulte novedosa. Robespierrey su Convención han caído; la Reacción Termidoriana que desalojó a los jacobinos del poder refleja un estado de la conciencia popular que poco tiene que ver con la efervescencia revolucionaria de poco tiempo atrás. El pueblo, según parece, no va a pelear por el retorno de los jacobinos ni va oponerse decididamente a aquellos que cortaron la cabeza de
Robespierre. Lejos ya del fervor popular revolucionario, Babeuf se encuentra frente a una «masa pasiva», un pueblo «ya fatigado e indiferente»

*La Reacción Termidoriana fue un término utilizado para describir un período en la Revolución francesa que siguió a la caída de Maximilien Robespierre y sus seguidores, quienes fueron ejecutados durante el llamado «golpe de Estado» del 9 de Termidor del año II (27 de julio de 1794). Se produjo entonces un giro hacia políticas más moderadas.

Babeuf, «Nuevos preparativos para el combate del Tribuno del Pueblo», en El tribuno del pueblo, p. 52
Babeuf, «El manifiesto de los plebeyos», p. 22

Henri Lacordaire



Los discipulos más cautos de Lamernnais no le acompañaron en la apostasía, y quedaron por ello en condiciones de continuar su obra. Entre estos estaba Henri Lacordaire, que desempeñará un papel central en el desarrollo de las ideas católico-liberales en los años siguientes. Lacordaire es ordenado sacerdote en 1827. Espíritu orgulloso, se imaginaba en el rol de un grande reformador: «Osaré decir que he recibido de Dios la gracia de comprender este siglo, que tanto he amado y de conferir a la verdad un nuevo color que le permita de alcanzar un número mayor de personas», Después de la encíclica Mirari Vos, Lacordaire abandona al maestro pero no sus ideas. En 1835, el Arzobispo de París le ofrece la cátedra de Notre Dame. Sus sermones, seguidos por la flor de la sociedad parisiense, se convierten en el principal vehículo de la propaganda católica liberal.

Lacordaire jugó también otro papel fundamental en la difusión de las ideas revolucionarias en ámbito católico. Él es el restaurador en Francia de la Orden dominicana, prohibida desde 1790. Muchos se opusieron a este paso. Temían, comno lo admitió el mismno Lacordaire, que «la Orden fuese destinada a convertirse en un refugio de los secuaces de Lamennais». Lamentablemente tenían razón. Los nuevos dominicos recibieron de Lacordaire una educación liberal. He ahí el origen del ala progresista de los dominicos franceses, que en el siglo XX desarrollará la Nouvelle Théologie, fundamento de la Teologia de liberación

Marc ESCHOLIER, Lacordaire, p. 113.

Lacordaire (1802-1861), french dominican, politic activist, journalist, writer and preacher.